Y cuando la distancia parece insalvable, llegan los sueños para unirnos. Anestesia general para unos dolores que no tienen cura. Porque mi subconsciente te inventa cada noche que no estás. Y a pesar de las mañanas desoladoras y las tardes tristes, las noches se vuelven un alivio, porque aunque no seas real. El de mis sueños eres tú. Un bálsamo sanador de unas heridas que arden como el fuego de los mismisimos infiernos. Un dolor tan indescriptible que supera el diez, el cien, el mil. El infinito y el más allá. Un vacío tan profundo que el núcleo de la tierra se queda en nada. Se queda helado. Frío. Como fría me quedo yo esperándo en la Estación. Una vida tan sinsentido como morir sin ser besado...
Y esque tengo dos adicciones el café caliente y tus ojos, y ambos tienen el mismo color.


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