Mostrando entradas con la etiqueta Batallas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Batallas. Mostrar todas las entradas

On Her Way

Tomaba decisiones acompañadas de Rock n' Roll. Chupitos de Rollling Stones para el cuerpo. Bailaba canciones inexistentes. Música silenciosa. Fotografiaba paisajes desiertos. Llevaba flores en el pelo y se sentía libre. Ya no tenía miedo a fallar porque sabía que nada podría con ella. Escribía cartas con tinta invisible y las quemaba en la hoguera. Pedía deseos a las estrellas del cielo, pero no a las fugaces, esas eran más difíciles de encontrar. Llevaba un trébol en el bolsillo y no tenía cuatro hojas, porque no necesitaba más suerte de la que tenía. Pintó un cuadro sin lienzo, sin pincel, sin pinturas. Pintó un cuadro con los ojos y firmó con la sonrisa. Selló una carta con un beso de desamor verdadero. Quiso escuchar el mar a través de una caracola y en lugar de ello escuchó a John Lennon susurrarle canciones de amor. Las flores le olían a chocolate recién hecho y fresas con nata. El mundo giraba rápido como una peonza y ella se divertía haciendo lo mismo en sentido contrario. Por primera vez desde que tenía memoria disfrutaba la vida, subía y bajaba al ritmo de su corazón acelerado. Sus inseguridades dieron paso a una fuerza que creía impropia de ella. Lo había hecho, había vencido a su parte mala. Y estaba segura de que el mundo sí que estaba hecho para ella.
Había vencido una vez y podía volver a hacerlo.


Por fin he conseguido arreglar el portatil, está visto que este verano no es el mío. A ver si a partir de ahora, puedo empezar a escribir más a menudo.

Malditos Domingos

Era un domingo como otro cualquiera, bueno más o menos. Lolita, Ima y Bries habían quedado para hablar y pasar el día juntas.

Bries se encontraba en la mesa del salón muya atareada preparando un horario de comidas y ejercicios, donde el valor nutricional no superaba las ochocientas calorías diarias y sobraba más de una hora de deporte.

Lolita la miraba desde la cocina, incapaz de entender, porqué esa mal sana obsesión por ser delgada.

El calor del verano resultaba sofocante por aquellos días, y un aura de tristeza vagaba por la casa, donde las tres chicas se encontraban, algo estaba pasando, pero no estaba muy claro que era.

- Tengo miedo - Dijo Ima.
- ¿Miedo a qué? - Peguntó Lolita.

Poco a poco Bries dejó lo que estaba haciendo y se centró en la conversación de su amiga, no es que pretendiese hablar mucho, aunque sabía de miedos.

- Lo quiero, sé que nunca he sentido esto por nadie, es como si solo pudiese respirar cuando está cerca, ya hace más de una semana que no lo veo, anoche soñé con él, ya casi había olvidado su sonrisa, y ahí estaba, vagando en mis sueños, emergiendo de mi subconsciente, como cuando un tiburón salta fuera del agua, atendiendo solo a sus instintos en busca de una sabrosa presa. 
Solo que esta vez la presa soy yo, y me atrapa, me enreda, me puede. Lo quiero, y ahora, después de tanto tiempo, sé que él no siente nada por mí, o tal vez sienta pena, porque debe pensar que no soy más que una estúpida. Y me duele. Una vez, le dije a mi mejor amiga... - Hizo una pausa - Bueno, mi única amiga, antes de conoceros, le dije - repitió - que si él no me quería, mi vida dejaría de tener sentido, no penséis que soy melodramática, simplemente, me aburro, no me gusta vivir, nada tiene sentido, nada me distrae lo suficiente como para encontrar algo por lo que levantarme. ÉL era mi motivo y si no está, tal vez yo tampoco debería estar...

- Espera - La interrumpió Lolita - Hablas, de que quieres morir, ¿verdad?

- Si.

- Yo también - típico de Bries, habla poco, pero cuando lo hace, la habitación enmudece.

- ¡Bries! - Grito Lolita. - Nadie va a morir... - Hizo una pausa - Al menos, no por ahora.

El silencio inundó la habitación, y el verano pareció retroceder, para dar paso a un frío helado, que erizó la piel de las chicas. No hacía mucho que se conocían. Su encuentro había sido fruto de la casualidad en una red social, y poco a poco descubrieron que vivían más cerca de lo que pensaban.

Cada una estaba pasando por un momento complicado, Bries y sus dietas, Ima y sus desamores, y luego estaba Lolita, que se sentía perdida, anclada, como si el resto del mundo avanzase hacia nuevos horizontes, mientras ella se quedaba atrapada entre sus estudios, su ciudad, sin pareja. Todos parecían estar madurando a un ritmo vertiginoso, mientras ella, por mucho que se esforzaba, no parecía despegar.

Quizá el mundo no estaba siendo justo con ellas, pero ya sabes lo que dicen;
después de la tormenta siempre sale el sol,
y aunque ellas estaban atravesando uno de los temporales más largos de su historia, 
esperaban que tal y como dice la palabra,
sea solo eso, temporal.


Pequeñas Dosis de Amor Barato

Sujetaba el móvil con fuerza, consciente de que sus palabras volverían a demolerla. No había forma de ganar cuando se trataba de él... Él y su sonrisa. Él y sus manías. Hiciese lo que hiciese, no le saldría bien, por mucho que se esforzase, acababa rindiéndose a sus encantos, que bien pensado no eran para tanto. Se obligaba a confiar en él, porque pensaba que eso la hacía feliz, pero siempre acababa con el corazón hecho añicos.
Él. Él y él. Nada más que él. Su debilidad. Siempre tenía una oportunidad para él, por muchas veces que le fallase, por más que le mintiese, por más que en el último momento, cuando más alto volaban las ilusiones, la dejase tirada dejándole un vacío insalvable, unas ganas tremendas de llorar y una vez más la sensación de ser la más idiota del mundo. Quizá lo era, y por eso una vez más, su móvil se convertía en el trampolín al abismo.

Ella: ¿Entonces nos vemos?
Él: Claro.
Ella: ¿Dónde siempre?
Él: Me muero, por verte. (Ella sabe que le miente, que él sólo moriría por sí mismo, a pesar de ello le da igual).
Ella: Yo también <3.



Laissez-Moi vous être infidele

Es cierto que lo había visto muchas veces, pero aun recuerdo la primera vez que lo miré de verdad...

Mientras te olvido, mientras te espero, mientras desespero.
Necesito un motivo para seguir luchando, que no quiero rendirme pero me cuesta encontrar las sonrisas ahora que no estás. Necesito algo que me haga levantarme del suelo, aunque tenga rotas un par de costillas y catorce puntos de sutura en el corazón, a pesar de haber perdido más de una batalla en el poco tiempo que llevo en el campo.
No puedo esperarte tanto, sin buscar al menos, algo con lo que distraerme. Algo, o alguien que te saque de mis pensamientos a todas horas, aunque eso suponga olvidarme de ti por unos días. No voy a sacarte de mi vida, y en el fondo te seguiré esperando cada día de la semana. Recuerda que te regalé mis sábados. Pero necesito que alguien mantenga mis pies en la Tierra. 
Necesito mi motivo para levantarme los odiosos lunes... Y no te sientas decepcionado, hundido, no creas ni por un momento que no te quise, que no te quiero lo suficiente. O que bastan unos ojos como los suyos para olvidarte. Que yo siempre escribiré sobre ti, te pensaré en todos los cambios de clase. Él es mi excusa para sobrevivir. Como si tu hubieses sido mi aire, o más bien mis pulmones, y sin ti no pudiese seguir respirando. Como si él fuese una bombona de oxígeno que me ayuda a continuar hasta que tu decidas volver.
Entraste como un huracán y pusiste mi pequeño mundo patas arriba, ahora tengo que reorganizarlo y no sé si seré capaz yo sola...




I Just Wanna Be Yours

"Si pudiérais, aunque solo fuera un segundo,
verlo con los mismos ojos, 
con los que lo miro yo, os enamoraríais"

Me veía obligada a preparar un reencuentro. Pero no uno cualquiera, uno como el de mis libros, digno de literatura. Algo ídilico, inesperado. Único. Un reencuentro donde él viese en mí algo que se le pasó la primera vez.
Que descubra en cuanto me vea que soy todo lo que ha estado buscando. Un amor a primera vista de segunda mirada. Que lo abrumen los cambios, que se seque su boca, que se pregunte si realmente soy yo. Que se sorprenda. Que dude de todo lo que conoce. Que se cuestione el mundo. 
Porque ya cometí el error de enamorarme en el peor momento de quién menos debía. Y me dio igual, porque él era un sueño y yo siempre fui de las que creen que si lo deseas con fuerza y luchas por ellos, se hacen realidad. 
Y caí hechizada por sus ojos llenos de magia, por su sonrisa, por la miel de sus palabras. Que me perdí en la espesura de su pelo negro. Y ahora lucho por sacarlo de mi cabeza, y por retenerlo en el corazón. Que lucho por olvidarlo y porque sea mío. Que no tengo un plan de batalla y en mi propio bando hay dispareidades. 
Que salga cara o salga cruz, llevo las de perder.


PD: ¡HOY ES EL DÍA! Mi último exámen y por fin podré dedicarme en cuerpo y alma a mi blog, así que os doy las gracias por seguir leyéndome y os suplico una última cosa... ¡Deseadme Suerte! (Ojalá sea por última vez).

And You Let Her Go

Yo ya me he acostumbrado a tus excusas, a mover a tu gusto las estaciones de mi vida para acomodarme a tus temperaturas. Si tú estás frío, yo te llevo el calor de verano. Siempre haciendo y deshaciendo a tu placer. Pero hoy ya no, porque me he cansado. Porque simplemente no me apetece seguirte la corriente. Tus ríos se me han quedado pequeños, y me voy a buscar otros mares. Porque yo no tengo nada que perder, y tú me has perdido a mí. Pequé de ilusa hace tiempo. Caí con la misma piedra en doce ocasiones más una, y ya que me he levantado, que no me quedan huecos en el cuerpo para más moratones. Me voy. Lo dejo. Dimito. Abdico de ti, no me vuelvas a llamar reina. No me susurres al oído, no me acaricies la espalda, no memorices mis lunares, no beses cada una de mis vértebras, no me sonrías. 
Y no quiero volver a oirte, porque por cada vez que creía que llegaría mi momento, me llevé un golpe. Y ya estoy harta de sufrir. De esa sensación de que las cosas nunca me van a salir bien. Porque decepcionarme es lo peor que puedes hacerme. Y a ti, te he dejado decepcionarme doce veces más una. A la séptima debí comprender que ésto no tenía futuro más allá del pasado. Ni presentes, ni regalos. A la octava debí haber recogido mi orgullo y haberme marchado. A la onceava... En fin.

Y si me dejas ir, no esperes que vuelva. No es nada personal, simplemente no me oriento bien.


Dramáticas Manías de Teatro

Y contigo, no cometeré los mismos errores del pasado. Porque a él no quise llorarlo por orgullo y se me clavó tan adentro que temo que jamás saldrá de ahí. Ahora que las cámaras están apagadas, que los técnicos, el equipo de sonido, el director y el resto de figurantes se han ido, ahora que soy la única que queda en escena voy a llorarte, voy a lamentarme, voy a escribir en un papel todas las cosas que debí decirte y voy a quemarlo. Voy a tirar tus recuerdos, y las ganas de quererte. Voy a quedarme seca de ti. Y me iré, me iré del teatro dónde un día representamos nuestra historia. Esta obra inacabada de pocos actos y mucha intensidad. La de pocos espectadores, nuestro relato secreto. Nuestros suspiros, y los susurros. 
Así, tal vez cuando por fin vuelva a casa, con los ojos hinchados, la garganta seca y un dolor de cabeza tremendo, no recuerde como te llamabas. No recuerde por quién he llorado. No sepa porqué me sangra el corazón, aunque en el fondo esté claro que es por haberme sacado tu espina con demasiada fuerza. No quiero que vengas a verme, no quiero que me llames. Por favor, no lo hagas.  Porque en el teatro se quedará todo lo que nos relaciona. Lo que pasa en el teatro, se queda en el teatro, ¿Recuerdas?. Y antes de volver casa y sentir que todo acabó para siempre, cogeré una antorcha incendiada con el fuego de nuestros encuentros, esos encuentros fugaces, ardientes, encuentros pasionales,  y haré que arda. Que arda como arden mis ganas de ti. Que me queman, que me abrasan, que todavía me pueden. Que curen mis quemaduras. Y ojalá queden cenizas donde hubo fuego, ojalá las arrastre el viento hasta tu puerta, ojalá así comprendas que yo te he olvidado. Y ojalá yo empiece a creérmelo también.





¿Me ayudas con mi blog? Son sólo unos minutos ¡AYÚDAME CON MI BLOG! (Click)

Un poquito de tu vida entera

Que sé yo si perdí el diccionario en el momento en que entraste a mi vida. Que sé yo de poemas, cuando poesía, en realidad eres tú. Que yo no sé más allá de lo que quiero. Y lo que quiero, aunque suene repetitivo. Lo que quiero de verdad, eres tú. Un traguito de ti. Un chupito de momentos contigo. Brindo por ti. Con un vaso repleto de sueños. Escúchame cantarte en voz baja rimas y leyendas. Por una vez, quiero que seamos sólo los dos. Tú, yo y miles de caricias. Sin golpes, de esos que nos da el destino. Sin peleas, ni batallas por llevar la razón.
Que aquí la única que pierde guerras soy yo. Que tú encuentras aliados allá donde vas y a mí me abandonan hasta mis ganas. No pido tanto, ni tan poco. Luchar por lo que deseo se me está haciendo cuesta arriba, y ya no es tan fácil sonreír aunque duela. Mírame. Qué solo quiero un poquito de tu vida entera.


Una bala perdida hecha a mi medida

Le gustaban los chicles de canela, esos que casi nadie mastica, le gustaba vagar por los callejones oscuros y lúgubres que las personas de a pie temen. Le gustaba el riesgo de amanecer en camas ajenas y salir despacio sin hacer ruido, sin dejar pruebas. Escogía siempre el camino difícil y mentía por mera vocación. Convirtió su vida en una película de bajo presupuesto, con actores sin guión, figurantes que no estaban prevenidos,  sin luces, ni cámaras, solo acción. Drama, thriller, comedia. Todo en uno. Los hacía partícipes de unas historias irreales, que no existían. Que se inventaba sobre la marcha.
Le gustaba ver su sangre correr brazo a bajo a través de los cortes que se provocaba, en ocasiones se sentía viva cuando lo hacía, pero deseaba lo que otros tantos temen, morir. Y había estado apunto en un par de ocasiones. Sobredosis de realidad en ambos casos. Y su único proyecto de vida era esa película sin argumento, que culminaría con su desaparición de la escena. Broche de oro. Como deseaba ver el final de su largometraje.
Cometer locuras era lo único que le producía alguna sensación. Era una pequeña psicópata y fingía bien. Una actriz de bulevar, una bailarina barata de cabaret. Una artista de tercera.
Pero era su vida, eran sus cafés cargados, eran sus cigarrillos a escondidas de después de grabar, eran sus rallas de cocas entre comidas, eran sus besos robados entre escena y escena. Era ella con sus más y sus menos y debía empezar a soportarse, pasaría mucho tiempo consigo misma. Toda una vida, para ser exactos.





PD: Quiero aprovechar para decir que participo en;
http://labibliotecadeflashia.blogspot.com.es/2013/06/quiero-conocer-tu-blog.html

No más aterrizajes de emergencia en tu sofá

Con tantas turbulencias quiero bajar.

-Me quiere, no me quiere, me quiere, no me quiere...-Repetía, mientras con mucho cuidado y delicadeza deshojaba una triste margarita - Me quiere... - Dice cuando arranca el último pétalo y las lágrimas empiezan a dejar surcos en sus mejillas. Arroja el tallo al suelo y lo pisa con rabia. - ¡QUE SABRÁN LAS FLORES DEL AMOR! - Y rompe a llorar.
No habían sido días fáciles. Días felices en los que se comen perdices. Habían sido días de turbulencias, de comida precocinada de avión de las líneas low cost. Se perdió en un cielo abierto que se fue nublando a medida que sus decisiones la llevaban rumbo al ojo del huracán. Pero no se dio cuenta hasta que los cimientos de su vida empezaron a desmoronarse. Y ahora ya no sabe si ha hecho bien, si lo que al principio le pareció una genialidad es, a segunda vista, una locura tremenda. Creyó poder conquistarlo. Y ahora cree que lo ha perdido.
Y ya no quedan margaritas en el jardín, que las ha deshojado todas. Y ya no le quedan armas para seguir, primera batalla, primera derrota. 

Suerte que la guerra, aún no ha acabado.