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La Receta de Mi Estúpida Sonrisa

A ver si me acuerdo bien.

Era algo así como nervios sazonados con un poco de miedo. Acompañados por una sabrosa guarnición de locura y una salsa de éxtasis que embotaba los sentidos. Unas cuantas ilusiones que sabían a gloria, con una pizca de alegría, de esa que te hace querer saltar de la mesa y bailar hasta quedarte sin fuerzas. Recuerdo unos vibrantes latidos de un corazón esquizofrénico, algo que le daba un sabor inigualable a la comida, y unas ralladuras de pasión y canela. Dulce, tentador. También una brocheta de risas, lágrimas, temblores y caricias. Una mezcla explosiva de sabores que te hacían sentir cálida y a la vez templada.
Sobre la mesa había unos panecillos de valentía y precaución. Un perfecto manjar, tanto para los que somos demasiado cobardes para expresar nuestros sentimientos, como para los que son demasiado osados para controlarse. 
Una jarra repleta de ilusiones, con burbujitas de sueños por cumplir, que hacían cosquillas en la garganta. Me gustaba esa sensación.
Recuerdo el plato sobre el que estaba servido el menú principal, era de porcelana, hecho a mano y horneado con esmero, con el cariño que pondría una madre. 
Aquel bonito paisaje, sentados en una mesa orientada al mar donde se ahogan las dudas que tiempo atrás no me dejaban respirar. En una estancia decorada con velas que se consumen llevándose consigo penas y reproches.
Él que era mi única compañía, su risa que se convirtió en la banda sonora del momento. Y yo;

- Mi vida - Le dije. - No tengo hambre - Me miró serio y enarcó una ceja esperando que continuase. No me hice de rogar - Pero si tu me dejas, me encantaría comerte a besos.

"Un puñado de sonrisas y una tonelada de besos, lo que pesen un pronombre más un verbo" (Te quiero)


PD: Bueno, lo primero quería disculparme por no haber devuelto comentarios estos días y haber estado un poco ausente. He tenido problemas con el ordenador, con los horarios, pero gracias a Dios, por fin lo he solucionado todo, así que ahora mismo me pongo al día con vuestras entradas.

Solo tú podrías matarme de calor en pleno enero

Todas mis entradas llevan tu nombre. Escrito con tinta invisible, en letra de hormiga. En mi piel hay grabadas cicatrices con tus iniciales. Para no olvidar nunca a quién me hizo más feliz en el menor tiempo posible. Has batido un récord en mi alma y quedará para la historia. Porque nunca nadie me caló tan hondo, porque nunca soñé querer así, porque jamás inventé tantas historias, ni creí en el amor de literatura hasta que apareciste. 
Y será como si nos hubiesemos conocido desde siempre. Y aunque no ha pasado tanto tiempo, tengo la sensación de que no te veo desde hace siglos. Porque me has matado de calor en pleno invierno, y ahora mis veranos son fríos sin ti.
Todas las terminaciones nerviosas de su cuerpo habían cobrado vida de repente, tenía la piel de gallina y temblaba, él se acercó;
-¿Frío?- Dijo con una sonrisa mal disimulada.
-No es frío, eres tú- Respondió ella muy seria.


Sillas Vacías

Sillas vacías que se mecen al unísono. Que provocan un chirrido, que me hacen estremecerme. Que me recuerdan a los muelles de la antigua cama cuando se retorcía bajo nuestros cuerpos. Pero en realidad son sólo eso. Dos sillas vacías. Como aquellas en las que nos sentábamos, en las que charlábamos y tomábamos café en invierno y limonadas en verano. 
Sillas vacías. Recuerdos llenos. Sonrisas a medias. Sillas vacías de madera, con tu nombre tallado en la pata izquierda trasera, con un corazón grabado junto a la última letra. ¿Recuerdas ese día? Yo no podría olvidarlo aunque pudiera. Por aquel entonces no se me hubiese ocurrido que esas sillas llegarían a estar vacías.
Puñeteras sillas vacías. Sillas vacías donde ahora me siento a llorar. Donde me paro a recordar, donde sueño que todo vuelve a ser como antes. Que nada a cambiado, que tú sigues a mi lado y que sólo has ido a por unas tazas de té con leche y volverás en unos minutos. Pero eso no pasará, porque te has ido, y me has dejado aquí.
Rodeada de sillas vacías. Y de fantasmas que nunca más me abrazarán.



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¿Me besarás con esa obra de arte?

Bésame los sentimientos, arráncame su colonia de la piel. Quiéreme de lunes a viernes y deja los fines de semana para quererme un poquito más. Planta en el jardín trasero de mi marchito corazón las rosas rojas que él, me trajo, y ayúdame a sacarme las espinas que me clavó en lo más profundo del alma.
Desayúname con diamantes, o almuérzame, céname si te apetece más. Merendémonos juntos. Llámame por mi nombre, que ya fui princesa una vez y no me gustó.
Recondúceme a la senda de lo correcto, que me perdí en sus ojos. No es sacarme un clavo, es desatornillarme un armario empotrado de recuerdos y sentimientos. Amuéblame el corazón que se me quedó vacío. Que me robó hasta el marco de las puertas, hasta el papel de las paredes.
Dame un par de capas de pintura, y hagamos una hoguera juntos en la noche de San Juan, para quemar sus cartas, para tirar sus fotos, para convertir en ceniza lo que nunca llegó a ser fuego.
Recógeme los pedazos. Enséñame a sonreír que él me provocó amnesia de felicidad. Recuérdame como se siente uno cuando las cosas van bien. Evita que vuelva a buscarlo.
Impídeme salir a recuperar lo que un día me hizo tanto daño, no me dejes sufrir otra sobredosis de su no-amor. Ciérrame las puertas. Átame a la cama. Cura mis heridas. Cicatrizame los recuerdos.
Renuévame (las ilusiones). Re-hazme (el amor). Regálame (una vida a tu lado.

Quiero haber nacido para ti,
que tú jamás me harás daño.