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Melancolía se escribe con R

Camino rumbo a una felicidad que parece esconderse a posta. No tengo miedo a hacerme daño, porque los corazones rotos como el mío van siempre anestesiados con Nicodin, vodka y gotitas de amor barato.

Hace tiempo que siempre sonrío, y guardo la melancolía en los bolsillos prometiendome que la dejaré salir a florecer en los días Rojos, cuando la excusa biológica me permita sentirme real sin dejar de ser la persona fuerte que todos piensan que soy.

Sigo sonriendo cada vez que te veo doblar la esquina, pero por suerte o por desgracia ya no me tiemblan las piernas cuando estoy frente a ti. Quizá debería cerrar de una vez esa puerta, o aprovechar que sigue abierta y tirarte una piedra a la cabeza a ver si sales tú a buscarme. Prometo esconder la mano y sonreír, si eso llega a pasar.

Tal vez, hoy sea uno de esos días tristes de comer hasta querer vomitar y de ver Pretty Woman en un intento desesperado por creer en los Richard Gere y en el amor de verdad. O tal vez sea uno más de estudio, pesadillas y baños que se demoran para escapar de una rutina demasiado pesada para ser real.

Puede que solo escriba esta carta para evitar coger el teléfono y escribirte a ti, pero eh, parece que funciona.

Cuanto tiempo sin saber de mí... Me he echado terriblemente de menos.

Era Él más IVA

El más Guapo.
El más simpático.
El más agradable.

El más.

Y por eso yo, siempre pensé que debía ser menos. 

Menos que él.
Menos que nadie.

Nada.

Yo lo buscaba en todas las Estaciones. Verano, Otoño, Primavera, en Invierno, en las de tren y en las de autobús. En los semáforos en rojo y a veces hasta en los verdes, (en los ámbar tomaba un respiro), como cuando los domingos dejaba de quererte para quererme a mí.

Pero hoy no lo he conseguido, porque ha sido una semana difícil. Porque has estado aquí, y me has acariciado las cicatrices, me has abierto las heridas. Me has sonreído y ahora yo también lo hago.

Sonrío con el corazón roto y me río de la vida. Porque sé que ya no serás tú, pero yo siempre seré yo, aunque no me quedes. Porque no habrá un nosotros, pero a ti y a mí, siempre nos unirá la "y". Porque si no puedo tenerte cerca, debajo, encima, o donde sea, al menos puedo respirar de tu sonrisa. Y tal vez un día, reconozcas que algunas veces, te las he provocado yo.

Tal vez un día, lejos de las estaciones, nos volvamos a cruzar.

Y quizá tú ya no seas Él más, y yo no sea la menos.

No más daños en años

No quiero buscarte en otros besos,
no quiero encontrarme en otros brazos,
no quiero volver a sentir lo mismo,
porque nada será igual.

Cuando el verano más frío de mi vida me había hecho tocar fondo, llegaste. Llegaste en otoño, y las hojas secas cayeron al suelo. 
Temía, que al pisarlas, su crujido te espantara. Lo único que me separaba de ti, era un puente cubierto de hojas secas y mi miedo a las alturas. Me armé de valor, y pisé con fuerza, sentía como cada paso rompía miedos, viejas historias, antiguos recuerdos. Sentía pánico y sentía libertad. 

Entonces llegué al final, y te miré y me miraste, y el otoño me besó las mejillas dejándome la nariz helada, pero daba igual, porque tú calentabas mis manos. Hacía tanto que había olvidado lo que se siente, que era como vivirlo todo por primera vez... Y me enganché a esa sensación.

No han pasado ni tres meses y ya me dices que tienes que irte. Y no hay trenes, ni autobuses, ni más Estaciones. El otoño más cálido de mi vida, se marcha antes de tiempo para dar paso al Invierno más cruel de todos los tiempos, y yo no puedo detenerlo.

Te vas,
me hielo.

Pero fue bonito mientras duró.
Y aunque no nos quede París, 
siempre tendremos Málaga la Bella.

Y aunque el café esta frío,
y el mundo parece menos bonito,

las luces de Navidad seguirán encendidas hasta que decidas irte.

Veneno

Soñar despierto Dormir contigo Viajar despacio y volver.




Ardía. 

Habían sido cuarenta y siete días, y el fuego, lo convirtió todo en cenizas, que se congelaron, que después se volvieron agua. Y una vez así, pasaron a secarse y de nuevo ceniza. Y otra vez ardieron, más fuego. Que quemaba, como veneno en la sangre. 

Amor/Cicuta. Odio/Arsénico. 
Todo mata,
pero a su propio ritmo.

Fuego visceral. Asco. Odio. Rencor. Ira. Miedo. Todo. Nada.

Sentía tantas cosas, que la mezcla me provocaba arcadas, pero había prometido no llorar. Y no lloré. Y no lloraré.
Porque llega un punto en que te quedas seco.
Y es en ese momento en el que debes aprovechar la frialdad, para levantar la cabeza, mirar hacia delante y seguir tu vida.

Rompe el hielo. Bebe el agua. Sopla las cenizas.
Juega con fuego,
y quémate.

Ya nada volverá a ser como antes.

¿Sabes cual es mi problema?
Que si me muerdo la lengua,
trago veneno.


Y aquel momento,
que fue perfecto,
Copacabana y claqué.

Malditos Domingos

Era un domingo como otro cualquiera, bueno más o menos. Lolita, Ima y Bries habían quedado para hablar y pasar el día juntas.

Bries se encontraba en la mesa del salón muya atareada preparando un horario de comidas y ejercicios, donde el valor nutricional no superaba las ochocientas calorías diarias y sobraba más de una hora de deporte.

Lolita la miraba desde la cocina, incapaz de entender, porqué esa mal sana obsesión por ser delgada.

El calor del verano resultaba sofocante por aquellos días, y un aura de tristeza vagaba por la casa, donde las tres chicas se encontraban, algo estaba pasando, pero no estaba muy claro que era.

- Tengo miedo - Dijo Ima.
- ¿Miedo a qué? - Peguntó Lolita.

Poco a poco Bries dejó lo que estaba haciendo y se centró en la conversación de su amiga, no es que pretendiese hablar mucho, aunque sabía de miedos.

- Lo quiero, sé que nunca he sentido esto por nadie, es como si solo pudiese respirar cuando está cerca, ya hace más de una semana que no lo veo, anoche soñé con él, ya casi había olvidado su sonrisa, y ahí estaba, vagando en mis sueños, emergiendo de mi subconsciente, como cuando un tiburón salta fuera del agua, atendiendo solo a sus instintos en busca de una sabrosa presa. 
Solo que esta vez la presa soy yo, y me atrapa, me enreda, me puede. Lo quiero, y ahora, después de tanto tiempo, sé que él no siente nada por mí, o tal vez sienta pena, porque debe pensar que no soy más que una estúpida. Y me duele. Una vez, le dije a mi mejor amiga... - Hizo una pausa - Bueno, mi única amiga, antes de conoceros, le dije - repitió - que si él no me quería, mi vida dejaría de tener sentido, no penséis que soy melodramática, simplemente, me aburro, no me gusta vivir, nada tiene sentido, nada me distrae lo suficiente como para encontrar algo por lo que levantarme. ÉL era mi motivo y si no está, tal vez yo tampoco debería estar...

- Espera - La interrumpió Lolita - Hablas, de que quieres morir, ¿verdad?

- Si.

- Yo también - típico de Bries, habla poco, pero cuando lo hace, la habitación enmudece.

- ¡Bries! - Grito Lolita. - Nadie va a morir... - Hizo una pausa - Al menos, no por ahora.

El silencio inundó la habitación, y el verano pareció retroceder, para dar paso a un frío helado, que erizó la piel de las chicas. No hacía mucho que se conocían. Su encuentro había sido fruto de la casualidad en una red social, y poco a poco descubrieron que vivían más cerca de lo que pensaban.

Cada una estaba pasando por un momento complicado, Bries y sus dietas, Ima y sus desamores, y luego estaba Lolita, que se sentía perdida, anclada, como si el resto del mundo avanzase hacia nuevos horizontes, mientras ella se quedaba atrapada entre sus estudios, su ciudad, sin pareja. Todos parecían estar madurando a un ritmo vertiginoso, mientras ella, por mucho que se esforzaba, no parecía despegar.

Quizá el mundo no estaba siendo justo con ellas, pero ya sabes lo que dicen;
después de la tormenta siempre sale el sol,
y aunque ellas estaban atravesando uno de los temporales más largos de su historia, 
esperaban que tal y como dice la palabra,
sea solo eso, temporal.


Así revientes, Mayo

Y Quiera la Suerte, que nunca Quiera como Te Quise a Ti
(Como te quiero a ti) 

No sólo había dado el primer paso, un primer paso que me había llevado meses dar. Yo corrí por el borde del abismo tratando de cazar unas esquivas mariposas, tentando a la suerte, a la buena y a la mala. Miré a las profundidades, donde las olas chocaban contra las olas afiladas y el viento silbaba una melodía triste. Casi melancólica. Yo tomé aire y preparé mi salto mortal.

Dios... Aún recuerdo como la descarga de adrenalina bombardeó todo mi cuerpo declarándome la guerra. Pensé que me estallaría el corazón, pero de romperlo, ya te encargarías tú más tarde. La vidra abrió diligencias contra mis pulmones, que luchaban con ganas por seguir respirando, pero una parte de mí ya esperaba la ejecución.

Antes de que pudiera tomar una bocanada de aire y que saboreara aquel dulce instante, ya me encontraba en el fondo del mar, había esquivado las rocas, aunque no todas, una parte de mi cuerpo había chocado con alguna, y sangraba, aunque la herida no era visible. Al menos para mí.

No me había dado tiempo a hacerme ilusiones, y ya había toda una manada de tiburones, rodeándome, bailando por encima de mí, mostrándome con altanería sus afiladísimos dientes...

Casi parecía que me sonreían, y como me recordaba esa sonrisa a la tuya...

Lástima, que tú,
nunca,
quisiste darme un buen mordisco.


¡Por fin he vuelto! 
Y esta vez (si dios quiere) para quedarme.
Ya podéis dejar vuestros comentarios, prometo publicar más seguido y responder siempre, siempre, siempre. Muchas gracias a todos.
Pronto volveré con Correspondencia Ajena y alguna que otra sorpresilla más. ¡No os lo perdáis!

PD: Si queréis hacerme un favor, estoy intentando darle algo de vida a mis redes sociales:
Si queréis, podéis y os gusta, este es mi Instagram.

¡Gracias!

Soldadito Marinero

¿Piensas en mí como yo pienso en ti? Que te necesito, o al menos quiero saber si te acuerdas de mí cuando no estoy. Quiero saber si paso por tu mente cuando me alejo, si alguna vez te has preguntado por mí.

Tengo miedo de que me olvides, ahora que aún no me conoces, que han sido días de mucho ruido y pocas nueces. Llueve, y me temo que el agua se lleve consigo lo que aún no he sembrado. 
Me embarco en pleno temporal, rumbo a las costas de tu vida, los cabos de tu cuerpo. Ábreme los puertos, que me ahogo en un mar de dudas.

El oleaje, que no me mece suavemente hasta tu orilla. La mar está picada, y me temo que quiera evitar por todos los medios un encuentro que se hace de togar. Acúname en tus playas de arena morena. Paraíso. Paraíso contigo, porque paraíso es donde tú estés. Ya sea en el lugar más idílico de este mundo, ya sea en el propio infierno.

Y que me arrastre la marea, como deben arrastrarse las penas si acaso tú no me quieres. Y que me entierre la mar salada como me enterrarán mis propias lágrimas si un día no me quieres volver a ver.
Que se sequen los mares, como se me seca la garaganta cuando estás cerca. Que lata mi corazón al ritmo del chapoteo de los peces.

Que me quieras, que viajemos, que me mires, que me retengas.
Que los mares, se nos van a quedar pequeños.


Volviendo a empezar. Volviendo a ti

El corazón que late en el cielo de la boca.
Y la boca seca.

Los ojos llenos de brillo,
y el brillo de labios.

El cielo vacío de estrellas,
y las estrellas en tus ojos.

Yo que no sé de poesía,
Y la poesía que eres tú.

Pero curiosamente de ti se mucho,
y mucho te quiero.


Ni te perdono, ni quiero

Abatida. Derrotada se sienta en la cama y se lleva las manos a la cabeza. "Esto no es vida" se dice a sí misma. Lo fácil es para la gente mediocre. Ese es su lema. Ya ha pasado un mes. Ha tenido mucho tiempo para pensar. Y ha llegado a una conclusión, pero no le gusta. Por eso la evita a toda costa. Aunque tarde o temprano deberá comprender que no puede hacer nada contra la vida. Si las cosas le han salido así debe ser por algo.

Coge el teléfono, lo busca en su agenda. Acaricia la pantalla con melancolía. Se pregunta si ha hecho algo mal. Conoce la respuesta. Ya está todo dicho. No quedan cartas para seguir jugando. Agotó todos sus movimientos y ahora piensa que jugó mal. Pero lo cierto es que no. Le toca mover a él, y ya lo sabe. Ya le ha dado un aviso. Teme. Teme que sus próximas palabras sean una despedida, aunque más teme que no vuelva a hablar. 

Un adiós pasivo. Una forma de demostrar que no sólo la ha olvidado, si no que jamás la tuvo en su cabeza. La partida estuvo bien, pero su rival era demasiado.


Raison d'être

Dicem, que en esta vida es necesario tener una meta, un motivo para continuar. Algo por lo que existir, una auténtica "Raison d'être" como dirían los franceses. A lo largo de mis días, he tenido multitud de metas, de "razones de ser", pero ninguna me ha llenado lo suficiente. Hasta hoy.

Hoy que no es "hoy" como día en sí, día de calendari ordinario. Es hoy como punto de inflexión. Punto y a parte. Como día uno, como el momento en que no decido, sino que reconozco, que eso que llamo "Raison d'être", eres tú. Y lo cierto, es que lo llevas siendo mucho tiempo, pero yo no lo sabía. Ahora si.

Y te diré por qué;

Caminaba distraída vagando solitaria por la carretera de mis pensamientos más vacíos, cuando de repente, me doy cuenta de que te quiero, de que no puedo dejarte pasar, de que te necesito. Me giro y cambio el rumbo, de incierto a casi-cierto. De imposible a improbable, y de ahí todo recto hasta la probabilidad, hasta quedarme a un milímetro de la posibilidad. A unos días de ti.

Te busco, no sólo entre los recuerdos. Te busco físicamente porque quiero encontrarte, quiero echarle valor a la vida, quiero aprender a respirar sin ahogarme, a hablar sin que me tiemble la voz. Todo será más fácil, cuando al fin sepa como hacerlo.

Ya sé los lugares que frecuentas, pero no te tomo las horas. Estoy a un mes de distancia de mi Mayo, de ti, y ahora echo la vista atrás y me pregunto como puede ser, que después de tanto tiempo, aún no haya sido capaz de volverme valiente. Han sido demasiados días viviendo de sueños, de ilusiones, ahora toca masticar la esperansa y dejarse guiar hasta la realidad.

Realidad, que espero supere la ficción,
que no me hunda en el abismo.

Al fin creo que estoy preparada,
o tal vez no,
pero ya da
igual.


Suéñame Despierto

Y cuando la distancia parece insalvable, llegan los sueños para unirnos. Anestesia general para unos dolores que no tienen cura. Porque mi subconsciente te inventa cada noche que no estás. Y a pesar de las mañanas desoladoras y las tardes tristes, las noches se vuelven un alivio, porque aunque no seas real. El de mis sueños eres tú. Un bálsamo sanador de unas heridas que arden como el fuego de los mismisimos infiernos. Un dolor tan indescriptible que supera el diez, el cien, el mil. El infinito y el más allá.  Un vacío tan profundo que el núcleo de la tierra se queda en nada. Se queda helado. Frío. Como fría me quedo yo esperándo en la Estación.  Una vida tan sinsentido como morir sin ser besado... 

Y esque tengo dos adicciones el café caliente y tus ojos, y ambos tienen el mismo color.


¿A la tercera...?

No hay dos sin tres. Tengo una pendiente. Me la debes.

Suspira. Mira el reloj. Tiene miedo al tiempo. Nota como se le escapa de las manos y por más fuerte que cierre los puños, no consigue detenerlo. Mira al techo y se pregunta si lo ha hecho bien. ¿Es feliz? Ella cree que si. Sonríe. ¿Eso es felicidad, no? No lo sabe. No está segura. El cristal está empañado. Dibuja un corazón . Recuerda su sonrisa. Lo borra. En realidad, no podía haberlo hecho mejor.

Y aún así piensa que quizá no haya sido suficiente. Por suerte ha sabido dejar la puerta entreabierta. Quizá pueda volver a entrar en un  futuro, o dejarlo salir. Tal vez pueda acabar lo que empezó.

Creo que se aferra a ello y por eso sigue sonriendo. Estúpida. Se resiste a desprenderse de las personas, como se resiste a tirar los bolígrafos sin tinta.

Y al fin después de meses de guerra, sin tregua ni cuártel. Meses en los que el olvidé hasta mi nombre, volvió. Y cayó la tercera. La que me debías. Se hizo de rogar... 

Y no, no fue la vencida. Porque cuando tienes las espectativas tan altas, al final no se cumplen... Y te quedas ahí, arrodillada frente a tus ganas, con surcos en las mejillas, cansada de luchar por nada. Cansada de las bajas, de todos a los que perdiste por aventurarte en una guerra cuya victoria no tenía un fin en sí misma.

Y lo siento por mí, por ti, y por todos... Que lo he intentado hasta no poder más. Y es que ya no puedo ni conmigo, ni sin ti.



Donde dije digo...

Algunas veces necesitamos un pequeño empujón para tomar una decisión, otras nos viene mejor una buena paliza, tiende a ser más eficaz.

Gracias por joderme, supongo.

Y es que ya no queda nada que rescatar. Porque cuando saltamos por la borda, a mí me comieron los tiburones de las verdades que no me contaste, y tú te hundiste a pesar del salvavidas por el peso de tus mentiras. No voy a llorarte. Porque no te lo mereces. Porque has sido calculador y frío, porque tus palabras nunca fueron sinceras. Y aunque nunca te creí del todo, me esforcé en pensar que había algo más dentro de tí. Que no podías ser tan falso, tan irreal. 

Pero eras. Eras todo fachada. Todo mentiras. Como abrir un regalo y encontrar la caja vacía. Eras una mera ilusión que yo me había esforzado en creer. Y aunque hoy escuecen las heridas. Mañana estará cicatrizado, y si quieres volver, tendrás al puerta cerrada. Porque las personas que me hacen daño, las personas que me utilizan, las que me fallan, las personas que se marchan sin despedirse y las que no confían en mí, tienen vetada la entrada a mi corazón.

Porque has sido un espectáculo, con efectos especiales nulos. Porque has sido mucho ruido y pocas nueces. Porque en realidad, no has sido nada.


Atada a lo que aprendí, presa de lo que olvidé

Aprendí a no agobiarme. A no enamorarme, aprendí a dejarme llevar. Aprendí a ser hoja y dejarme arrastrar por tus vientos. Por aires de cambio. Aprendí a buscar el amor con los ojos cerrados y a chocarme con tus muros para pasar el rato. Temía caer en tus redes sin darme cuenta que podía escapar por los agüjeros que tu dejabas abiertos. Aprendí a jugar con fuego y a no quemarme. Aprendí a levantarme, a sacudirme el polvo y a curarme yo sola las heridas.

Aprendí que lo único que importa es disfrutar del momento. Aprendí que podía ser inmune a tu veneno si me esforzaba en apretar los dientes. Aprendí que el dolor viene y va, y que las rachas de buena suerte no se controlan. Aprendí a perseguir  sueños baratos y a no soñarte por las noches.

Aprendí a quererte a ratos, a desearte a temporadas, a no echarte de menos, a desconfiar de tus palabras, a no enamorarme, a no rendirme. Aprendí que eras mis primaveras y que me quedaban otras tres estaciones que saborear. Aprendí a mirar de reojo y a verte reflejado en  la pantalla del reloj. Aprendí a recorrer tu silueta borrosa sobre la oscura pantalla del portátil.

Aprendí que eras una etapa de transición. y que quizá no quiera pasar de página.
Aprendí a morderme los sentimientos y anular el corazón, a amordazar los te quieros y silenciar los latidos acelerados.

Y de tanto, tanto que aprendí... Olvidé como olvidarte.




A veces ganas perdiendo

- ¿Me quieres?
- No.
- Y el sonido de su corazón rompiéndose pudo oírse durante días. Los mismos que tardó en volver a levantarse de la cama.

Sacarse la espinita iba a ser difícil, era propensa al dolor, a sufrir por amor. No sabía por qué se molestaba en reconstruir su corazón si siempre acababan rompiéndoselo. Poco a poco se acostumbra a las decepciones, a los quebraderos de cabeza. A mirar de lejos un amor que no será. Ya no se esconde cuando se lo cruza por los pasillos, porque no tiene nada que ocultar, había sentido mucho, muy deprisa, y los frenos le habían fallado por enésima vez. Otro golpe, otros tantos meses de rehabilitación. No importa. Una vez pasado el trauma, se levanta, se maquilla como ha hecho siempre y sigue pareciendo fuerte, indestructible. 

El luto lo lleva por dentro, pero nadie tendrá jamás la satisfacción de verla hundida. 



Desqueriéndote a Contrareloj

Cuando tomas una decisión sin pensarlo demasiado, es porque sabes, supones, sospechas, que aunque sea algo que deseas hacer, tarde o temprano te acabarás arrepintiendo, te hará mal.
Yo, en mi caso, he sido eternamente feliz durante algunos breves instantes. He llegado a sentirme casi en el cielo, como comparar tu cama con una nube, con mi paraíso particular. Ahora, la cosa cambia, ahora me toca escuchar la cara B de una cinta, que no me suena particularmente bien. Que después de subir y subir, toca bajar. Que la cara cruz de la moneda es francamente fea. La cruz de mi vida son tus ojos.
Y éste, es el momento justo para arrepentirme, porque hay infiernos y otros infiernos, y éste, en concreto, quema, duele y no veo el momento de salir de él y dejar tu recuerdo a las puertas de mi nueva vida. Necesito huir de todo lo que me hace daño. Debo alejarme de lo que me importa, aunque solo sea por apartarme de las llamas que me están haciendo cenizas las entrañas.

Tú estás ahí, ajeno a todo lo que me pasa, a lo que siento, y confias en que me vaya bien y en que siga estando ahí para ti cuando me necesites. Lo peor es que probablemente lo estaré.

Esto es un ni contigo, ni sin ti, de esos de los que se habla en los libros y en las películas americanas. Esto es un vacío que te devora por dentro, que te consume a fuego muy muy lento, que no te deja concentrarte y que te pone trabas a la hora de sonreír.

Y es que ya es difícil verte y sonreír como si nada, pero más aún pensarte y saber por tu sonrisa, por tus ojos, que nuestro "no-tiempo" ya pasó. Que no hay oportunidades, ni momentos ni nada. Sólo un vacío existencial y unas ganas horribles de salir corriendo y llorar cada vez que estas cerca.

Saber que me toca, desquererte contrareloj.


PD: El Nuevo Relato del Blog después de "Delirium Trémens" será... "EL DIARIO DE BRIES" Muchísimas gracias por haber votado.

Apuesto a que no eres de fiar

Atrapada entre mi espada y tu pared. Un muro donde chocan mis ganas y el miedo a sufrir. Estoy confusa. Te tengo tanto cariño. Pero es eso, cariño. Un pseudoamor que no me alcanza para confiar ciegamente en ti. Y me ofreces la oportunidad de ser feliz, pero no estoy convencida de que sea lo que realmenre estoy buscando. De si tu sinósimo de felicidad es el mismo que el mío. De si buscamos lo mismo. Tengo miedo a que me partas el corazón, no puedo evitarlo. Aunque tampoco pretendo evitarte.

Déjame sentir más de la cuenta. Pero no me escribas contratos legales, ni cartas románticas de amor. No quiero tragedia, ni drama. Ni comedias. Ni tramas románticas. No quiero nada.

Quiero esa nada que había entre tú y yo.

"Hoy extrañé esa nada que había entre tú y yo,
sútil y callada,
sobreentendida y total".

Pequeñas Dosis de Amor Barato

Sujetaba el móvil con fuerza, consciente de que sus palabras volverían a demolerla. No había forma de ganar cuando se trataba de él... Él y su sonrisa. Él y sus manías. Hiciese lo que hiciese, no le saldría bien, por mucho que se esforzase, acababa rindiéndose a sus encantos, que bien pensado no eran para tanto. Se obligaba a confiar en él, porque pensaba que eso la hacía feliz, pero siempre acababa con el corazón hecho añicos.
Él. Él y él. Nada más que él. Su debilidad. Siempre tenía una oportunidad para él, por muchas veces que le fallase, por más que le mintiese, por más que en el último momento, cuando más alto volaban las ilusiones, la dejase tirada dejándole un vacío insalvable, unas ganas tremendas de llorar y una vez más la sensación de ser la más idiota del mundo. Quizá lo era, y por eso una vez más, su móvil se convertía en el trampolín al abismo.

Ella: ¿Entonces nos vemos?
Él: Claro.
Ella: ¿Dónde siempre?
Él: Me muero, por verte. (Ella sabe que le miente, que él sólo moriría por sí mismo, a pesar de ello le da igual).
Ella: Yo también <3.



No volveeré a quererte tanto...

... No volveré a dejarte de querer.


Me paso el día pensando en ti. En las nubes. Me paso las noches soñando contigo. Construyendo castillos en el aire. Derribando murallas, matando princesas, conquistando reinos, amaestrando dragones.  He apagado la realidad como se apagan las velas, de un soplido. Me he distanciado del mundo, por que no me gusta, porque prefiero imaginarte en mi vida que reconocer que te has ido. Que yo prefiero idealizarte cada día y pintarte de mil colores, en diez mil formas. Me he rendido. 
Y pensar que el brillo de la luna no es más que el reflejo del sol. Y pensar que en parte eso es mi vida, una proyección de lo mucho que te necesito, que me encantas. Que vivo de ti, y me alimento de recuerdos, pero no es suficiente, estoy desnutrida, débil... Te respiro sin que estés y me faltas, me ahogo. Anochece y el brillo se hace más intenso, y el vacío crece... Ya no amanece porque tu te has ido. Ahora todos los días son lunes lluviosos y la promesa incumplida de olvidarte sigue escrita en un papel arrugado sobre la mesa donde tantas cartas te dediqué.


And You're My Masterpiece

Comparto piso con un artista frustrado, un pintor de fantasías, un maestro con el píncel que guarda junto a los lienzos y las paletas, que esconde entre los vivos colores de sus pinturas una bolsita con éxtasis. Comparto piso con un músico, un hacedor de maravillas, un virtuoso del piano enganchado a la cocaína. Que corta el polvo blanco con el dorso de las partituras que tanto le cuesta escribir. Cuando yo estoy falta de inspiración me acuerdo de tus ojos, mi musa son tus sonrisas. Me has inspirado mejor que mil baladas de amor. Mis textos sólo saben hablar de ti. Mi subconsciente sólo sabe soñar contigo.
Comparto piso con un enganchado al éxtasis y un cocainómano, y ellos comparten piso conmigo que estoy enganchada a ti.  Y probablemente yo sea la primera en morir de sobredosis. Porque siendo sinceros, tú eres demasiado para mí.