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Era Él más IVA

El más Guapo.
El más simpático.
El más agradable.

El más.

Y por eso yo, siempre pensé que debía ser menos. 

Menos que él.
Menos que nadie.

Nada.

Yo lo buscaba en todas las Estaciones. Verano, Otoño, Primavera, en Invierno, en las de tren y en las de autobús. En los semáforos en rojo y a veces hasta en los verdes, (en los ámbar tomaba un respiro), como cuando los domingos dejaba de quererte para quererme a mí.

Pero hoy no lo he conseguido, porque ha sido una semana difícil. Porque has estado aquí, y me has acariciado las cicatrices, me has abierto las heridas. Me has sonreído y ahora yo también lo hago.

Sonrío con el corazón roto y me río de la vida. Porque sé que ya no serás tú, pero yo siempre seré yo, aunque no me quedes. Porque no habrá un nosotros, pero a ti y a mí, siempre nos unirá la "y". Porque si no puedo tenerte cerca, debajo, encima, o donde sea, al menos puedo respirar de tu sonrisa. Y tal vez un día, reconozcas que algunas veces, te las he provocado yo.

Tal vez un día, lejos de las estaciones, nos volvamos a cruzar.

Y quizá tú ya no seas Él más, y yo no sea la menos.

Correspondencia Ajena XV

¿Aún no conoces esta iniciativa? Click Aquí

Carta a Alguien que te hizo Daño.
(Puede ser un amigo, un familiar, una pareja, lo dejo a vuestra elección)


Querido Eme,

No me quieras tanto como dices, y quiéreme mejor.  Ya, ya sé que no te llamas "Eme", sé de sobra que tu nombre no tiene tan siquiera esa letra, pero no me importa, como a ti tampoco te importo yo. 
Ahora que te has ido, que tus miradas son más frías, que tus palabras no me reconfortan, ahora que el miedo se apodera de mí cada vez que salgo a la calle por si te encuentro. Ahora que ya no eres mi motivo para sonreír, ahora y solo ahora, soy capaz de volver a escribirte.

¿Te acuerdas de cuando te escribía a diario? No, no te acuerdas, porque nunca te envié ni una sola de mis cartas. Todas las guardo yo, y a veces, en un intento por boicotearme a mi misma, las releo. Y me siento muy estúpida, por todo lo que te dije, todo lo que soñé. Lo que pensé, lo que creí. Estúpida, por ver cuanto te quise, y cuanto te quiero.

Si tan solo pudieras leer, una de esas cartas, tal vez comprenderías, porque me dueles tanto. ¿Sabes? A veces, aún me paseo por las Estaciones, buscándote, aunque no quiera verte. Ahora, cuando atravieso los andenes, me duele el pecho, y quiero llorar. Mis poemas son más tristes que antes, pero siguen siendo tuyos.

Ya no volveré a escribir sobre la belleza de los ojos partos, y la magia de las sonrisas. O tal vez si que lo haga, pero para no olvidar nunca, lo que puede llegar a doler una cara tan bonita como la tuya.

Muñeco, me has dolido en presencia y en ausencia. Y ya va siendo hora de pasar página.

(Casi)Siempre Tuya.


Así revientes, Mayo

Y Quiera la Suerte, que nunca Quiera como Te Quise a Ti
(Como te quiero a ti) 

No sólo había dado el primer paso, un primer paso que me había llevado meses dar. Yo corrí por el borde del abismo tratando de cazar unas esquivas mariposas, tentando a la suerte, a la buena y a la mala. Miré a las profundidades, donde las olas chocaban contra las olas afiladas y el viento silbaba una melodía triste. Casi melancólica. Yo tomé aire y preparé mi salto mortal.

Dios... Aún recuerdo como la descarga de adrenalina bombardeó todo mi cuerpo declarándome la guerra. Pensé que me estallaría el corazón, pero de romperlo, ya te encargarías tú más tarde. La vidra abrió diligencias contra mis pulmones, que luchaban con ganas por seguir respirando, pero una parte de mí ya esperaba la ejecución.

Antes de que pudiera tomar una bocanada de aire y que saboreara aquel dulce instante, ya me encontraba en el fondo del mar, había esquivado las rocas, aunque no todas, una parte de mi cuerpo había chocado con alguna, y sangraba, aunque la herida no era visible. Al menos para mí.

No me había dado tiempo a hacerme ilusiones, y ya había toda una manada de tiburones, rodeándome, bailando por encima de mí, mostrándome con altanería sus afiladísimos dientes...

Casi parecía que me sonreían, y como me recordaba esa sonrisa a la tuya...

Lástima, que tú,
nunca,
quisiste darme un buen mordisco.


¡Por fin he vuelto! 
Y esta vez (si dios quiere) para quedarme.
Ya podéis dejar vuestros comentarios, prometo publicar más seguido y responder siempre, siempre, siempre. Muchas gracias a todos.
Pronto volveré con Correspondencia Ajena y alguna que otra sorpresilla más. ¡No os lo perdáis!

PD: Si queréis hacerme un favor, estoy intentando darle algo de vida a mis redes sociales:
Si queréis, podéis y os gusta, este es mi Instagram.

¡Gracias!

Soldadito Marinero

¿Piensas en mí como yo pienso en ti? Que te necesito, o al menos quiero saber si te acuerdas de mí cuando no estoy. Quiero saber si paso por tu mente cuando me alejo, si alguna vez te has preguntado por mí.

Tengo miedo de que me olvides, ahora que aún no me conoces, que han sido días de mucho ruido y pocas nueces. Llueve, y me temo que el agua se lleve consigo lo que aún no he sembrado. 
Me embarco en pleno temporal, rumbo a las costas de tu vida, los cabos de tu cuerpo. Ábreme los puertos, que me ahogo en un mar de dudas.

El oleaje, que no me mece suavemente hasta tu orilla. La mar está picada, y me temo que quiera evitar por todos los medios un encuentro que se hace de togar. Acúname en tus playas de arena morena. Paraíso. Paraíso contigo, porque paraíso es donde tú estés. Ya sea en el lugar más idílico de este mundo, ya sea en el propio infierno.

Y que me arrastre la marea, como deben arrastrarse las penas si acaso tú no me quieres. Y que me entierre la mar salada como me enterrarán mis propias lágrimas si un día no me quieres volver a ver.
Que se sequen los mares, como se me seca la garaganta cuando estás cerca. Que lata mi corazón al ritmo del chapoteo de los peces.

Que me quieras, que viajemos, que me mires, que me retengas.
Que los mares, se nos van a quedar pequeños.


Volviendo a empezar. Volviendo a ti

El corazón que late en el cielo de la boca.
Y la boca seca.

Los ojos llenos de brillo,
y el brillo de labios.

El cielo vacío de estrellas,
y las estrellas en tus ojos.

Yo que no sé de poesía,
Y la poesía que eres tú.

Pero curiosamente de ti se mucho,
y mucho te quiero.


Raison d'être

Dicem, que en esta vida es necesario tener una meta, un motivo para continuar. Algo por lo que existir, una auténtica "Raison d'être" como dirían los franceses. A lo largo de mis días, he tenido multitud de metas, de "razones de ser", pero ninguna me ha llenado lo suficiente. Hasta hoy.

Hoy que no es "hoy" como día en sí, día de calendari ordinario. Es hoy como punto de inflexión. Punto y a parte. Como día uno, como el momento en que no decido, sino que reconozco, que eso que llamo "Raison d'être", eres tú. Y lo cierto, es que lo llevas siendo mucho tiempo, pero yo no lo sabía. Ahora si.

Y te diré por qué;

Caminaba distraída vagando solitaria por la carretera de mis pensamientos más vacíos, cuando de repente, me doy cuenta de que te quiero, de que no puedo dejarte pasar, de que te necesito. Me giro y cambio el rumbo, de incierto a casi-cierto. De imposible a improbable, y de ahí todo recto hasta la probabilidad, hasta quedarme a un milímetro de la posibilidad. A unos días de ti.

Te busco, no sólo entre los recuerdos. Te busco físicamente porque quiero encontrarte, quiero echarle valor a la vida, quiero aprender a respirar sin ahogarme, a hablar sin que me tiemble la voz. Todo será más fácil, cuando al fin sepa como hacerlo.

Ya sé los lugares que frecuentas, pero no te tomo las horas. Estoy a un mes de distancia de mi Mayo, de ti, y ahora echo la vista atrás y me pregunto como puede ser, que después de tanto tiempo, aún no haya sido capaz de volverme valiente. Han sido demasiados días viviendo de sueños, de ilusiones, ahora toca masticar la esperansa y dejarse guiar hasta la realidad.

Realidad, que espero supere la ficción,
que no me hunda en el abismo.

Al fin creo que estoy preparada,
o tal vez no,
pero ya da
igual.


Amar a primera vista

Amar a primera vista, es no saber su nombre,
amar a primera vista, es mirar sin que lo note,
amar a primera vista, son sus ojos color caramelo,
amar a primera vista, es pisar la tierra y sentir el cielo,
amar a primera vista, es que te sonría sin razón,
amar a primera vista, es un nudo en el corazón,
amar a primera vista, puede ser un castigo.
Pero a Dios pongo por testigo,
que yo amo a primera vista,
que no descansaré hasta que asista,
a un recital en honor a su sonrisa,
y me dejará recorrer sin prisa,
el sendero que recorre el camino a su cama,
y si el destino ayuda a esta dama,
tarde o temprano sera mío,
como mías son las ganas.



Bonjour, mon cheri

Yo no soy artista. No sé crear. No hago arte con las palabras. Yo solo uno las casualidades, los pensamientos, los sentimientos, las miradas, y todo aquello que pasa por mí, a través de ti. Yo coso las piezas que me da el destino y construyo el sendero a tu sonrisa.

Tu sonrisa, sí que crea arte. Crea constelaciones en mis ojos. Tus ojos, que pintan cuadros en mis mañanas huecas. Frías. Tu sonrisa, que convierte el rugido de los motores, el traqueteo del día a día, el vaivén de las ilusiones, en la banda sonora de mis momentos felices.

Bailando un vals imaginario en un aautovía transitada a primera hora del día. Atrasando relojes para parar el tiempo, para evitar por todos los medios consumir los pocos minutos que paso, casi, a tu lado. Para hacer eternas las carreras y las carreteras. Las paradas y los arranques. Para sentirte parte de mí, algo más que cuarenta y cinco escasos minutos.

Porque la espera ha sido tan larga, que todo me sabe a poco. Y es que me pueden las ganas. Por que sé que te necesito a ti, y no sé como conseguirte. (Tal vez sea por eso, que te deseo tanto).


Resiste o Renuncia

Asumimos aquello que nos toca asumir, aquello que no nos queda más remedio. Y no te asumo, ni asumo que no estás, porque no me da lagama. Así, sin medias tintas. Hablando en plata.

Porque dicen que la esperanza es lo último que se pierde. Y quizá te hayas perdido tú, pero pienso encontrarte. Tarde o temprano. En las Estaciones, en mis sueños. En el todo y en la nada de esas momendas que se lanzan al aire esperando que tomen las decisiones importantes por nosotros. Esperando que sea la correcta.

No puedo pedirte que no te marches, porque asumo, y ahora si, que no te queda más remedio. Asumo que estas cartas nunca te llegarán, y poco me importa, porqie tengo pensado decírtelo todo cara a cars cuendo vuelvas. Porque vas a volver, como vuelve cada año la privamera, por muy frío que haya sido el invierno. 
Aunque este aire helado no es nada comparado con el hielo que ha dejado tu ausencia en cada recoveco de mí.

Que me tortura sin compasión el saber, o mejor el no saber. No es más feliz el ignorante. Y es cierto que  no hay peor ciego que aquel, que no quiere ver, y yo quiero verte, amor. Verte cada día, casi a cada hora, y si puede ser, verte a mi lado. Comaprtiendo momentos y croissants, sonriendo. Siendo felices. Conteniendo el aliento y dejándonos llevar.

Asume que estás hecho para mí, como yo asumo que tarde o temprano serás mío, más tarde que temprano, puede ser... Pero lo serás.

Lucha por lo que deseas, y que se joda el resto.


PD: Siento no haber respondido a los comentarios estas últimos días, últimamente solo tengo tiempo para publicar  los fines semana, pero hoy me pondré al día con vuestros blogs. Y espero poder volver a subir posts con regularidad.

Roses


Lo que Ima quiso contarme, y yo me negué a escuchar.

Por un amor que comienza otro se acaba. 

Otra escapada 'romántica' más. Que como todas las anteriores no tenía nada de romántica. Pero como siempre... Me daba igual. Nadie se imagina su cuento de hadas como una truculenta historia construida sobre los pilares de la mentira, la manipulación y los engaños. Nadie quiere vivir con un nudo permanente en la garganta y con la idea de que van a descubrir todos los secretos que han forjado el teatro de sus vidas... Nadie busca eso... yo en cambio no tengo ningún problema en hacer mías todas esas cosas... Aquel día iba más distraída que de costumbre, supongo que por eso no noté que había dos vasos en el fregadero, aquello podría haber sido una pista crucial, me hubiese evitado algunos problemas. Tampoco me percaté de que él no estaba tan sereno como de costumbre, parecía estar esperando algo... Por una vez no le dí importancia... Y así me salió la jugada...

Aquello era ya lo habitual, comprobar que no hubiese nadie en casa, correr todas las cortinas mientras yo subía a la habitación tratando de hacer el menor ruido posible. Después subía él, tranquilo como siempre (no le gustan las prisas y a mí tampoco), yo siempre me quitaba la ropa bajo su atenta mirada, se había convertido en una especie de ritual entre nosotros, pero aquel día lo hizo él. Me desabrochó lentamente los botones del pantalón, me levantó la camisa e incluso me besó el cuello. Sentí una ligera sensación de pudor, lo que era tan raro en mí que por un momento me hizo temblar, pensé que perdía el control de la situación... Nada me aterraba tanto.
Debí darme cuenta de que había algo distinto en su forma de hacer el amor, la cama se estremecía más que de costumbre bajo nuestros cuerpos, él estaba más apasionado que nunca y yo quería dar mucho más de mí, pero tenía una extraña sensación en el cuerpo que no me dejaba abandonarme como había hecho otras veces.

Agotados, echados sobre la cama, recobrando el aliento, esperando que el cuerpo recobrase su temperatura normal, oímos como la puerta de la calle daba un fuerte golpe.
Sonido de pisadas subiendo las escaleras, son tacones. Los pasos se acercan, se detienen. Dos golpes en la puerta. Se me hiela la sangre, se me para el corazón, se me seca la boca. Solo puedo pensar que hasta aquí ha llegado mi obra de teatro, el trágico final se acerca y yo he olvidado el maldito guión. El sonido de una hoja pasando bajo el marco de la puerta. Los pasos se alejan, serenos, tranquilos. La puerta vuelve a abrirse y se cierra esta vez sin apenas hacer ruido. Se escucha el motor de un coche, arranca, se marcha. Cada vez se oye menos. Desaparece. Se ha ido, sí, se ha ido para siempre. Aunque siempre es mucho tiempo. Al menos eso dice la nota.
Él no reacciona de ninguna manera, es como si no le sorprendiese. Yo creí que saldría corriendo tras ella, que se disculparía y que ese sería el fin de mi cuento. Pero en lugar de eso vuelve a recostarse a mi lado, me besa la frente, me dice que estoy helada, me echa la manta encima, coge el libro de la mesilla y empieza a leer... Como si nada.

Con mucho esfuerzo consigo hacer que mi cuerpo reaccione de nuevo, reúno las fuerzas que me quedan y empiezo a hablar.

-¿Y ahora qué?
-Podría regalarle rosas, veinticuatro rosas de despedida.
-¿Veinticuatro rosas? ¿Por qué veinticuatro?
-Una por cada vez que he acabado en la cama contigo-Dice, locuaz, como siempre ha sido y me sonríe.
Lo que más me sorprendió fue que llevase la cuenta de nuestros encuentros, yo no había tenido el valor de numerarlos por miedo a que el número me sobrepasase y fue entonces cuando caí en la cuenta.
Por fin lo entendí. Lo entendí todo. Él nos descubrió. No fue un error mío. Yo no cometo errores. Él sabía que ella llegaría antes de lo previsto, pero no me dijo nada. Lo había planeado... Pero, ¿Por qué? ¿Acaso quería que ella lo abandonase? ¿Quería estar conmigo?

Y ya que la lógica se había desvanecido y no quedaba ni un ápice de integridad en aquella habitación. Decidí que de perdidos al río. Me lancé en brazos de la locura, lejos de los frenos de mi carcelera, Realidad, y lo besé. Como siempre había querido besarlo y nunca había sido capaz de hacerlo. Lo besé con fragilidad, con ternura, con dulzura, con inocencia, con ligereza. Un beso cargado del amor simple, del amor del bueno.

Amor de verdad.


Feliz Día de San Valentín, para aquellos que lo tengáis. Yo por mi parte detesto este día.
A algunos de vosotros ya os sonará este texto y es que lo he recuperado de mi antiguo blog Click Aquí para acceder, porque creo que es apropiado para hoy, y lo he adaptado un poco a la historia de Ima.

Toda La Culpa Fue del Aire

Sin darme cuenta aspiré tu colonia, sin darme cuenta, te hice parte de mí. Ahora estoy en clase, y noto como si tu aroma me golpease, y sonrío. Y me giro esperando que estés ahí, pero no. Nunca estás, es imposible. Y es como sentirme a tu lado, aunque de una forma menos feliz. Y es que el magnetismo de tus ojos, la curva de tu sonrisa, las pocas palabras que me has dedicado y que tanto me han encantado... Todo para mí, son pequeños detalles que me marcan.

Y es que tenía tantas ganas de sentir algo de verdad, de abandonar los falsos sentimientos, las sonrisas sintéticas, los besos de silicona. que cuando al fin te tuve enfrente, pisé el acelerador sin saber conducir. Y ahora temo, temo no ser capaz de controlar los frenos y acabar chocando contra un muro de realidad mal dibujado que se vislumbra a lo lejos, o quizá al final de la carretera me esperes tú, dispuesto a enseñarme a querer, a conducir, a frenar y acelerar.

Tal vez me beses como nadie me ha besado... O tal vez muera de desamor en un accidente que yo misma provocaré...



Escucha Mi Historia III

¿Me Ayudas?

Ya sé que estamos en Febrero, amor. Pero este año he conocido un Enero, y se me han quedado cosas en el tintero. Y es que no he podido decirte, que a pesar de que éste ha sido el comienzo de año más frío de cuántos recuerdo, sus manos estaban calientes.

Así que hoy no te dedico la carta a ti, sino a él. A Enero. Porque hace mucho que Mayo se quedó atrás y un Noviembre que vino proponiendo guerra se retiró pronto. Ahora, ya estamos en Febrero, y yo sigo estancada en un mes infinito. Porque sólo sé contar días y tachar números en el calendario.

Hola Enero, o adiós, no sé. No sé si has pasado ya, o si has venido para quedarte, no sé si éste va a ser el invierno más largo de mi historia. Y no sé si quiero saberlo. Tengo la cabeza hecha un lío, y el frío me embota los sentidos, ¿Qué te digo si quién avisa no es traidor? ... No quería pasar de mes sin contarte, que tu frío ha sido cálido y que te mereces más que un puñado de palabras. Pero yo sólo puede ofrecerte un pedacito de esta carta, donde te agradezco todo lo que pudo ser.

Al final, no me quedan días en el bolsillo que regalarte.
Pero quiero que sepas, que sigo buscando.



Y esto es mi vida,
Un Diario de Abordo, amor:

Esos días de Estación en Estación (entre el invierno, la primavera, el verano, el otoño y las de autobús)
De puerto a puerto.
Entre tormenta y tormento.
Temporal, temporal.
Entre autobús y autobús. (TSR).

Opium

Aquel día, Ima se descubrió a sí misma, siendo sincera por primera vez;

Querido desconocido,

Esta historia puede ser la más real y a la misma vez más imposible que he escrito nunca.

Hubo un tiempo en mi vida en que me enamoré, así de repente, sin comerlo ni beberlo, sin esperarlo. Me encontré perdida en unos ojos ajenos, y aquel fue el tiempo más feliz de mi vida, o eso creo yo. Me enamoré de alguien a quién veía en contadas ocasiones. Durante breves momentos. Unos cuarenta o cincuenta minutos que se me escapaban cada vez que él estaba cerca y que me hacían eternamente feliz. Durante una efímera eternidad.

No fue amor a primera vista, porque lo cierto es que lo había visto algunas veces, pero hubo un día, en que, siento, que lo miré de verdad. Así que se podría decir que fue amor a primera mirada.

A partir de entonces, siempre que podía, lo observaba, cada día que se cruzaban nuestros caminos, lo contemplaba ensimismada todo lo que duraba la tormenta (por que así llamaba yo a la tempestad que me invadía por dentro) tratando de capturar cada movimiento, cada detalle. Intentando , inútilmente de averiguar qué demonios me atraía tanto y tanto de él. 

Yo pienso que todo empezó de verdad el quince de Mayo, por eso lo llamo así. Mayo, bueno, por eso y porque no sé su  nombre...

Era un día más, no tenía nada de especial. Y entonces llegó, con su sonrisa, y en un suspiro rompió mis esquemas, hizo acelerar mi mundo y tuve que agarrarme con fuerza para no caerme y acabar con el corazón roto. Desaceleró mi vida y detuvo el tiempo lo suficiente como para que dejase de sentir la tierra bajo los pies. Me mató, me mató con una mirada, como un disparo a quemarropa en el corazón, justo donde se alojan los sentimientos más verdaderos. Y eso sólo con una mirada. Pero fue tan intensa, (tan como el café), que me hizo volver a nacer. Y me sentí nueva. Me sentí más viva que nunca. Y todo eso en menos de un minuto. 

A esas alturas, no podía pensar sin que todo mi cuerpo diera sacudidas alentado por un corazón que latía tan fuerte que hacía imposible la tarea de escuchar mis propios pensamientos (aunque si hubiese podido creo que tampoco habría sacado nada en claro, en aquellos momentos mi cabeza era un amasijo de ideas sin ton ni son). Podía sentir la sangre siendo bombeada a cada rincón de mi cuerpo, me pitaban los oídos, me sentía mareada, anestesiada de una sensación totalmente nueva, ¿Cómo podía, una persona que sólo me había dicho "hola" o "buenas" (no puedo recordarlo exactamente) hacerme perder el control de esta manera? ...

Nada tenía sentido, todo carecía de coherencia. y él seguía ahí, centrado en sus cosas, ajeno a mí, que lo miraba, incapaz de apartar la vista, calándome hasta los huesos de un amor unilateral...
Estaba helada por fuera y ardía por dentro... Creo que me enganché a esa sensación...

Tal vez fue a partir de entonces cuando empecé a buscarlo siempre, consciente e inconscientemente, aunque no lo sé...

De lo que si que estoy segura es que desde entonces, no he vuelto a ser la misma...

Atentamente,

Algún día os contaré por qué lo de "Suspiro", es una larga historia.
Y así fue como Ima escribió la carta más sentida de todas, y nunca, nunca la envió.




Hola a todos mis queridos lectores, hoy quiero pediros un favor muy grande! Estoy buscando personas que tengan más o menos dominio de photoshop o páginas con las que hacer cabeceras, etc... 

Como habréis podido comprobar hace poco añadí la página "Personajes" al Blog y tengo tres principales: Lolita, Bries y la nueva Ima (protagonista de esta entrada), pues bien lo que quiero, lo que me gustaría es tener una bonita imagen de ellas en mi blog. 

Es decir, lo que os pido, es que (si queréis, si podéis), me hagáis una especie de "muñeca" como la que tengo en la cabecera de mi blog que por cierto me la hizo Paula - Un Corazón Bohemio, y que ponga al lado el nombre de cada uno de mis personajes. (Lolita, Bries, Ima Suspiro).
Es decir serían dos o tres muñecas diferentes. Lo haría yo misma, pero no sé por donde empezar, y soy una negada para estas cosas, por eso os pido ayuda.

Obviamente, si lo hacéis, vuestra imagen será publicada en mi blog y haré publicidad del vuestro durante un mes aquí en el mío. (Colocando el banner de vuestra página en la barra lateral e invitando a la gente a pasar).
Si al final se animase mucha gente, haría una entrada especial dejando que vosotros mismos votáseis las mejores y más bonitas)

Os dejo mi correo electrónico por si queréis más información o por si queréis participar:

anabelenzr95@gmail.com

Muchas gracias a todos! Más Información

Ni Clavos, Ni Esclavos

Eres algo así como el frío del invierno que se me ha anudado a la garganta en forma de bufanda. Una bufanda que no me calienta, que me ahoga. Eres la golondrina que anida en mi balcón y me canta por las mañanas. A sabiendas de que odio los pájaros y que esa canción me pone triste.
Eres un espejismo en el desierto de mi vida, ahora que ya no estás. Que no sé cuando volverás. Y es que me ha dado por echarte de menos. Echarte de menos más. Más porque este vacío que crece y me devora es cada vez más difícil de llenar.

Tengo que aprender a sobrellevar el no tenerte. No saberte. No oirte. Tengo que dejar de lado los comodines, los clavos. Los personajes de transición. Viajantes viajeros que ocuparán tu lugar hasta que vuelvas... Pero yo... Yo que he nacido bajo las ganas de encontrar el amor, de saberse perdido en unos ojos ajenos, nacida bajo las ganas de sentir, de dejarme llevar... Ahora muero esclava de unos besos que no me has dado aún, los que recuerdos que no tenemos. Porque de nuevo te has ido. Te has ido sin mí. Sin nosotros. De nuevo, me duelo.

Y miro a un lado y a otro, y me pregunto si te fallo cuando estoy con otra persona, si las ganas son de ti. Que el frío aprieta y me escondo en otros brazos, en otros besos.
Perdona si te invento en otra cara, que la tuya ya está borrosa, en otro cuerpo. En otra cama. Perdona si te sueño, y no te busco...

Perdona y olvida, que yo me encargo de recordarte. Que no saldrá el sol tantos días como para que deje de quererte (mío). Pero mientras siga nevando, tu recuerdo se congelará y tal vez me duelas menos, o tal vez te piense más... No sé.

Cada café tendrá tu aroma y cada vez que pase por la Estación me acordaré de ti, porque los inviernos no me hielan el corazón.


Suéñame Despierto

Y cuando la distancia parece insalvable, llegan los sueños para unirnos. Anestesia general para unos dolores que no tienen cura. Porque mi subconsciente te inventa cada noche que no estás. Y a pesar de las mañanas desoladoras y las tardes tristes, las noches se vuelven un alivio, porque aunque no seas real. El de mis sueños eres tú. Un bálsamo sanador de unas heridas que arden como el fuego de los mismisimos infiernos. Un dolor tan indescriptible que supera el diez, el cien, el mil. El infinito y el más allá.  Un vacío tan profundo que el núcleo de la tierra se queda en nada. Se queda helado. Frío. Como fría me quedo yo esperándo en la Estación.  Una vida tan sinsentido como morir sin ser besado... 

Y esque tengo dos adicciones el café caliente y tus ojos, y ambos tienen el mismo color.


El cielo no está lejos, nosotros si

No sé si creéis en el amor a primera vista, yo si.

Me quitaste el sueño, mientras no miraba. Me pintaste sonrisas en cuadros vacíos. Me devolviste la esperanza cuando más perdida la sentía. Me arrancaste el dolor que otros se dedicaron a sembrarme. Hiciste que recordara todos aquellos poemas que olvidé, pero que tanto amaba. Y no sabes todo lo que me provocas, cuando me miras, y no te puedes imaginar cuanto pienso en ti, y si te lo contara...  Me tacharías de loca, de desquiciada. Y no podría negártelo. 
No podrías creer, cuanto te echo de menos. Has sido una especie de ola gigante que ha ahogado lo malo, un huracán que arrasó con las penas.

Y no sé tú, pero yo creo en el Destino, ese cabroncete caprichoso, y que si nos hemos encontrado en esta vida, debe ser por algo, y ese algo está ahí por nosotros, que las casualidades, no nos gustan a los románticos. Todo necesita su porqué. Y tú eres el mío. Que te necesito. Cada letra de esta carta, cada punto y cada coma, te llevan dentro. Porque sin ti, no existiría. Cada minuto que pasa, se me clava, y pensar que puedes estar en cualquier lugar, con cualquier persona que no soy yo, me duele.

Pero puedo soportarlo, como aprendí a soportar otras muchas cosas. Porque la primera vez que te perdí, que desapareciste, porque así es la vida. Yo no perdí la esperanza de volver a verte. Y ahora tampoco me rendiré.

Te buscaré en cada carretera, aunque tenga que caminar descalza sobre una vía de sueños rotos. Aunque esos sueños sean los míos.

Anda, vuelve pronto, por favor. 



Tengo el problema para el resultado


Quiero soñar que me pierdo en tus ojos, quiero escribir tu nombre aunque aún no me lo sepa, escribirlo letra a letra en la arena de las playas de Málaga. Quiero escribirlo en el cielo, y en el infinito espacio uniendo estrellas. Quiero tumbarme en la nieve de alguna montaña y que se derrita bajo nosotros cuando tú, a mi lado, me beses.

Quiero despertarme pensando en ti cada mañana, sabiéndote mío. Y acostarme con tu recuerdo perennemente aferrado a mi insomnio. Quiero saber el sabor de tus besos. Averiguar si tus ojos cambian de color dependiendo de la hora del día, de la estación del año, de la luz de la habitación. Quiero conocer tus enfados, y sacarte sonrisas. Alegrarte los lunes, los martes, los miércoles, los jueves y los viernes, y dejar el fin de semana para quererte un poquito más.
Ya no me importa reconocer que no eres sólo un capricho de estación, no me importa que sepan que soy capaz de todo, si tú me dejas. Porque el valor que perdí, me ha encontrado. Porque los sueños que tuve, me han propuesto hacerse realidad.

No pasa un día, sin que me acuerde de ti. Aunque sólo sea un poco. Y no me importa que me tachen de loca. Me da igual. Ya no me asusta que no crean en mí, que todas las apuestas jueguen en mi contra. Que las estadísticas me sean infieles- Porque tengo un buen presentimiento. Porque he hecho cálculos y el treinta, es nuestro día. Porque durante cuatro meses te estuve esperando, sentada al borde de mi propio abismo, luchando por no caer. Y cuatro días pude verte. Y de nuevo te vas. Y ahora el precipicio ha crecido y yo me siento pequeña.

Y no quiero volver a esperar, porque ya desespero. Pero si no me queda más remedio, volveré a aferrarme a mis ganas. Volveré a soportarlo.

Porque mientras haya alguien diciendo que no puedo conseguirlo, habrá aunque sólo sea una mínima opotunidad, por pequeña que sea, de cerrarle la boca.


Sálvame tú

Y bebí.
Bebí mucho. Pero no para olvidarte.
Sino para olvidar el miedo.
Y seguí bebiendo, no para borrarte.
Sino para que ardiese más el fuego.
Para cauterizar las heridas que me dejó la cobardía.
Para cicatrizar más rápido los cortes,
y poder volver cuanto antes a la guerra.
Y seguí bebiendo, para jurarme que a la tercera iría la vencida.
Y bebí otra vez, para ser capaz de reirme de mis errores,
esos que tanto duelen aveces.
Y por último, bebí por quinta vez,
para anestesiarme, para dormir a la bestia.
Y a las seis y media de la madrugada. 
acabé echando del cuerpo aquello que me hacía daño,
y al fin conseguí dormir.
Y no soñé, amor.

Que tengas un Feliz Año nuevo, (conmigo).

Premio para el blog (Click en la imagen)

Dos Mil Catorce, lo llamaron


Y es que, amor, trescientos sesenta y cinco días dan para mucho. Y para mucho da este corazón que no sabe de frenos. Y ahora echo  la vista atrás tratando de recordar todo lo que ha pasado. Tú has pasado, y no lo sabes. Porque todavía no nos conocemos, porque dos mil catorce abrió diligencias, y en dos mil quince nos espera ejecución.

Mi querido Enero, te siento lejano. Fue un comienzo bastante truncado, mucho que estudiar, una relación más muerta que viva, pero ya sabes lo que dien, ¿No?, lo que mal empieza. Bien acaba. Mi Febrero, creo que no fuiste mi mes del amor, terminó de romperse el fino hilo que nos separaba, llegaron unos exámenes para los que no estaba preparada, y de los que  milagrosamente salí cuasi-ilesa. Y tal vez empecé a respirar, pero aún sentía agua en los pulmones. Mi adorado Marzo, mi feliz cumpleaños, y qué cumpleaños, gracias por aparecer en mi vida, bombón, gracias, porque fuiste mi mejor regalo, y no lo sabes. Pero ya me encargo yo de decírtelo. Mi pequeño Abril, tú tienes muchas cosas, más de las que imaginas, tengo muchos recuerdos contigos, y una noche, el diez, especialmente especial. Y me la guardo como la noche del año, que han sido trescientas sesenta y cinco, y esa está especialmente marcada. Mi amado Mayo, mayo, mi vida, mayo, mi amor, yo no lo sabía, pero un quince, llegó alguien, y un pedacito de mí, se quedó prendado, envenenado, y ese veneno terminaría por infectarme, pero para ello, tendría que llegar el fin de Octubre. Aún así yo te marco como mayo, gracias mayo, porque ahora creo. Creo en ti y en mí. ¿Será real? No sé. Mi Junio guerrero, otro mes de exámenes. Sólo tengo el recuerdo de las idas y venidas, de los nervios, del estrés, de las gaanas de escapar, de mis ganas de verte, de veros Marzo y Mayo. Mi festivo Julio, con su siete, San Fermín, con el último exámen, con el cumpleaños de mi mejor amiga, con uno viaje especial. Con muchas ganas de desconectar. Mi caluroso Agosto, donde vuelve a calentar Marzo, dónde de nuevo otro cumpleaños, otro pequeño viaje. Tantas cosas que recordar, tantos momentos que resumir. Mi Septiembre, el que en otro momento fue mi mes, ahora ya no, ahora el veintiséis suena a roto. Más exámenes, época de redención, de recuperar el tiempo perdido, de superar adversidades... Mi escabroso Octubre, un nuevo comienzo, el reencuentro con los compañeros, con mi Marzo, con todos los que quise en algún momento. Con ellos. Mis tetes. Conociendo a mis niñas, las que siempre están aquí. En el coche. En el bus. Con mi Mayo, que volvió el treinta de Octubre. Que me hizo eternamente feliz. En un viaje breve pero intenso. Con mi cariñoso Noviembre, que empezó con más fuerza que ninguno, que te arrastró hacia mí, la semana más feliz del año. Pero también el que me puso la miel en la boca y me la quitó de golpe. Ay, Noviembre, ¿Por qué tan cruel? y finalmente, pero no por ello menos importante, mi frío Diciembre, que sacó de mí, lo que no pensé que tenía. Todo el cariño que tenía. Todos mis nervios. Mi todo y mi nada, junto en un mes. 

No podría decir cual ha sido el mejor, ni cual el peor. Pero gracias a todos los que habéis pasado por mi vida. A todos los que me hacéis sentir algo, para bien o para mal.

Gracias Dos Mil Catorce, te despido con una sonrisa.
Bienvenido, Dos Mil Quince, dame todo lo del Catorce más uno, cheri.




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Se acaba el año, amores. Se acaba. Fin.
Y a otra cosa, mariposa.

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