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Cariba y el Sol

Porque después de la tormenta, llega la calma.
Porque después de un tormento, algo bueno se andará, digo yo.

Una historia de Bries.


Atrapada en mí. Ahogándome en la demoledora rutina de odiarme a cada momento, decido que es hora de cambiar el rumbo y despistar a todos esos tiburones que hambrientos de pena, me venían persiguiendo desde hacía ya meses.

Cansada de lamentaciones, creo que llega el momento de arreglar todos los errores que poco a poco han convertido este año, en el peor de cuantos he vivido. Todo empezó con un curso académico desastroso, es por eso que ahora me paso las mañanas en la biblioteca, tratando de hacer lo posible por obtener la máxima redención en septiembre y hacer como si nada de esto hubiese pasado.

Otro paso, tal vez el más difícil si nos cernimos a mi historia, es superar todos los complejos que a lo largo de mis días me han ido sumiendo en ropas oscuras y que cubran lo máximo, tratando de ocultarme hasta el último momento. Pero el calor del verano me lo ha puesto difícil, si bien es cierto que no he pisado mucho la playa, ya sea por complejos, ya sea por cualquier otro motivo, las dos veces, que fui, me sirvieron para comprender que siempre habría alguien más delgada que yo, más guapa que yo, más alta, más fuerte, mas todo que yo, pero también más gorda que yo, e incluso más bajita... Quizá era el empujón que necesitaba, para dejar, al menos por unos meses de contar obsesivamente las calorías de todo, de pasar de ayunar por días a tomar dos mil quinientas calorías de golpe por un atracón fruto de la ansiedad.

Por eso ahora, cuido lo que como, y hago ejercicio, pero por primera vez en más de un año, con moderación, como tratando de volver a la normalidad que para el resto del mundo parece algo corriente, pero que a mí se me escapa, como todavía se me escapan los suspiros al atravesar corriendo la Estación.

Este verano, puede no ser el más divertido, ni uno digno de contar, pero puede ser el auténtico verano del cambio, un trampolín a una vida más plena, más "feliz"... O al menos, hacia una vida... Hace tan solo dos semanas no me veía acabando el verano. La muerte se desdibujaba en mi ventana cada mañana, y porque no decirlo, cada vez que abría los ojos, me decepcionaba no haber muerto... Ahora creo que estoy dejando atrás todos esos miedos, y esas ideas, que si bien me pertenecen, tal vez sea el momento de dejar de hacerlas mías.

El único paso que me aterra dar, y es muy duro es dejar a esa persona que, aunque dice que me quiere, no está casi nunca, y aunque esos "casi", en los que si que está, esos breves momentos, son eternos y felices, debería dejar de esperar a que me llame para salir corriendo en su busca, debería dejar sonreír cuando me dice cosas bonitas y desde luego, debería dejar de decepcionarme cada vez que me falla, porque desde que empezó el verano, me ha fallado cada día que no estaba conmigo.

Y se pongo a contar, y te cuento, no ha estado ni un solo día.
Que desencanto el amor, pero me da igual, porque he decidido, que no lo necesito para ser feliz, que me basto y me sobro para conseguir lo que quiero y tal vez no lo quiera tanto.

Tal vez solo me aterre cambiar.

"Mañana despertaré y empezaré de cero, hay tantas cosas que quiero hacer
que antes me daban miedo"

Por todo lo que nos dijimos...

... La Fuerza con que nos Quisimos


Una vez,  me dijeron, que él y yo, éramos como dos bolas encerradas en una caja de cristal; que unas veces estábamos muy cerca, casi nos rozábamos.

Otras, chocábamos frontalmente hasta salir disparados en direcciones opuestas, rebotando una y otra vez con los laterales de la caja. Cargando contra ella el efecto furia de un enfrentamiento como el nuestro. Si volvíamos a coincidir, de nuevo, cada uno retomaba el camino hacia su extremo, tan lejos que el hueco entre nosotros se hacía infinitamente vacío.

En ocasiones, simplemente nos cruzábamos, casi sin notar la presencia del otro a nuestro alrededor, aunque su sonido nos resultase familiar.

Y finalmente, había días, había momentos, en que la fuerza, simplemente, se acababa, y rodábamos despacio hasta el centro de la caja, donde nos besábamos, nos quedábamos quietos, acurrucados el uno contra el otro. Esperando que algo volviese a sacudirnos otra vez.

Creo, que quien me dijo esto, tenía toda la razón del mundo.

Amor, somos como dos piezas de un mismo puzle, y aún, no tengo claro, si encajamos o no.



Novedades


Cómo habéis podido comprobar los que ya conocíais el blog, he introducido algunos cambios en el diseño. ¿Por qué? Bueno, ya sé lo mucho que os gustaba mi antigua plantilla, pero ahora mismo es una de esas que veo en muchísimos blogs. Y después de casi un año estaba cansada, así que ésta la he hecho yo solita, (con ayuda de tutoriales, obvio), y es toda mía.

Pero eso no es lo único que ha cambiado;
- Hay Banner Nuevo.
- suscripción por correo.
- He Cambiado un poco el About Me and My Blog
- Y Correspondencia Ajena también ha sufrido una serie de modificaciones, pero nada alarmante.

Creo que no me olvido nada.
Espero que os guste y espero vuestros comentarios.

Bonjour, mon cheri

Yo no soy artista. No sé crear. No hago arte con las palabras. Yo solo uno las casualidades, los pensamientos, los sentimientos, las miradas, y todo aquello que pasa por mí, a través de ti. Yo coso las piezas que me da el destino y construyo el sendero a tu sonrisa.

Tu sonrisa, sí que crea arte. Crea constelaciones en mis ojos. Tus ojos, que pintan cuadros en mis mañanas huecas. Frías. Tu sonrisa, que convierte el rugido de los motores, el traqueteo del día a día, el vaivén de las ilusiones, en la banda sonora de mis momentos felices.

Bailando un vals imaginario en un aautovía transitada a primera hora del día. Atrasando relojes para parar el tiempo, para evitar por todos los medios consumir los pocos minutos que paso, casi, a tu lado. Para hacer eternas las carreras y las carreteras. Las paradas y los arranques. Para sentirte parte de mí, algo más que cuarenta y cinco escasos minutos.

Porque la espera ha sido tan larga, que todo me sabe a poco. Y es que me pueden las ganas. Por que sé que te necesito a ti, y no sé como conseguirte. (Tal vez sea por eso, que te deseo tanto).


Chupitos de Ron y Miel

Te elegí. Te elegí temiendo elegirte. Pero ha sido divertido, me equivocaría otra vez.
Recuerdo haber tenido mucho miedo. Recuerdo el nerviosismo. Recuerdo las abejas en el estómago. Recuerdo haber cometido una o dos locuras. Recuerdo haberme mirado al espejo, no me reconocía. Movía la cabeza de un lado a otro negándome a mí misma. Recuerdo haberme reprochado. La vergüenza tiñendo mi cara de rojo. Recuerdo los temblores y las lágrimas. Recuerdo las medias sonrisas. Las mentiras. La sensación de vacío.

Recuerdo que al principio me sentí culpable. Lo lamenté por ella, que era una pobre inocente. Recuerdo que por un tiempo me odié en silencio, pero poco a poco empecé a ser feliz. Recuerdo la sensación de euforia. Recuerdo los besos. Recuerdo los momentos buenos. Recuerdo, haber tomado una decisión, pero no puedo recordar si era o no la correcta...


El cielo no está lejos, nosotros si

No sé si creéis en el amor a primera vista, yo si.

Me quitaste el sueño, mientras no miraba. Me pintaste sonrisas en cuadros vacíos. Me devolviste la esperanza cuando más perdida la sentía. Me arrancaste el dolor que otros se dedicaron a sembrarme. Hiciste que recordara todos aquellos poemas que olvidé, pero que tanto amaba. Y no sabes todo lo que me provocas, cuando me miras, y no te puedes imaginar cuanto pienso en ti, y si te lo contara...  Me tacharías de loca, de desquiciada. Y no podría negártelo. 
No podrías creer, cuanto te echo de menos. Has sido una especie de ola gigante que ha ahogado lo malo, un huracán que arrasó con las penas.

Y no sé tú, pero yo creo en el Destino, ese cabroncete caprichoso, y que si nos hemos encontrado en esta vida, debe ser por algo, y ese algo está ahí por nosotros, que las casualidades, no nos gustan a los románticos. Todo necesita su porqué. Y tú eres el mío. Que te necesito. Cada letra de esta carta, cada punto y cada coma, te llevan dentro. Porque sin ti, no existiría. Cada minuto que pasa, se me clava, y pensar que puedes estar en cualquier lugar, con cualquier persona que no soy yo, me duele.

Pero puedo soportarlo, como aprendí a soportar otras muchas cosas. Porque la primera vez que te perdí, que desapareciste, porque así es la vida. Yo no perdí la esperanza de volver a verte. Y ahora tampoco me rendiré.

Te buscaré en cada carretera, aunque tenga que caminar descalza sobre una vía de sueños rotos. Aunque esos sueños sean los míos.

Anda, vuelve pronto, por favor. 



Déjame Conocerte

Déjame saber de ti lo que nunca contaste a nadie. Por que sí o por que no. Porque con ella y no conmigo, porqué yo con él o con el de la esquina. Pídeme cualquier cosa. O no lo hagas. Regálame un par de secretos. Y mírame de reojo cuando creas que no me doy cuenta. Silenciame a besos. Cállame a susurros. Yo te pinto sonrisas. Búscame en las canciones de amor, ese flamenquito que tanto te gusta. Yo me perderé por las baladas de Rock n' Roll que son más mi estilo. Que todo se andará. Que te echo de menos a ratos. Pero ratos largos. 

Te sueño cada noche, no se si te lo he dicho. Te sueño dormida, aunque más aún te sueño despierta. Que tengo insomnio de ti. No sé si te conozco, o si me he inventado cada cosa que sé de ti, porque eres como un desconocido al que conozco. Porque eres un conocido misterio. Déjame conocer tu lado oscuro, y el más claro. Tu lado intermedio. Tu lado grisáceo. Permíteme la osadía de creerme tuya por un día y de pensarte mío por unas horas.
Déjame desengancharme, que cambié el oxígeno por tu colonia y ahora no puedo vivir sin ti.



Sexo, Drogas, Rock n' Roll

Me imaginé pintando atardeceres en sus tardes vacías. Me imaginé besándolo en cada puñetero semáforo en rojo. Mientras los coches se detienen y los peatones celosos nos miran con una sonrisa, y cierta envidia. Empecé a buscarlo en todas las esquinas, no parpadeaba temiendo perderlo de vista. Cerraba los ojos a la hora de dormir, y aunque no solía ganarle el pulso al insomnio, a veces conseguía soñar algo.

Luchaba contra el reloj que planeaba separarnos. Y es que cuando me engancho a alguien, la sobredosis es solo cuestión de tiempo. Y yo tuv sobredosis de ti antes de mirarte dos veces. Porque te cogí con tantas ganas que acabé por descontrolar lo que quería sentir.
Un chute por aquí, una rallita por allá, una pastillita... "Es la última, lo prometo". Otra noche de desfase, otro día con resaca de ti. Y una semana con el mono. Y como las manchas de vino, con vino salen, tal y como me enfermas, me curas.

... No es el primero que me provoca una adicción, pero los síntomas no varían en exceso. 
Me imaginé una vida contigo, y ahora tengo mono de ilusiones. Resaca de realidad. De puta y odiosa realidad. Ya me han asignado en 'ilusos anónimos' a una tutora que pretende ayudarme a desengancharme de sus sonrisas, y sus miradas, del cosquilleo que me provocan sus manos cuando me acarician, pero no sé si quiero.

Volví a caer en viejas adicciones. Misma mierda, distinto nombre.
La última noche de desfase, y empezamos la rehabilitación.
Aunque esta vez no prometo nada.


Apuesto a que no eres de fiar

Atrapada entre mi espada y tu pared. Un muro donde chocan mis ganas y el miedo a sufrir. Estoy confusa. Te tengo tanto cariño. Pero es eso, cariño. Un pseudoamor que no me alcanza para confiar ciegamente en ti. Y me ofreces la oportunidad de ser feliz, pero no estoy convencida de que sea lo que realmenre estoy buscando. De si tu sinósimo de felicidad es el mismo que el mío. De si buscamos lo mismo. Tengo miedo a que me partas el corazón, no puedo evitarlo. Aunque tampoco pretendo evitarte.

Déjame sentir más de la cuenta. Pero no me escribas contratos legales, ni cartas románticas de amor. No quiero tragedia, ni drama. Ni comedias. Ni tramas románticas. No quiero nada.

Quiero esa nada que había entre tú y yo.

"Hoy extrañé esa nada que había entre tú y yo,
sútil y callada,
sobreentendida y total".

If you love me Hardcore

Bailábamos, la música mecía nuestros cuerpos. Nos balánceabamos extremadamente cerca. Al filo del abismo. Jugándonos la piel en la pista de baile. Allí dónde la música estaba demasiado alta para escuchar las advertencias de la conciencia. Allí donde el instinto animal instaba a cometer una locura, donde el alcohol de los vasos reducía la cordura a los niveles más bajos. Dónde las alianzas perdían su significado. 
Porque cuando dos se buscan, se acaban encontrado. Porque ni los muros de hormigón habrían podido separarnos, porque los astros se alinearon esa noche para coser las casualidades a gusto de un destino que estaba escrito en las etiquetas de las botellas que caían vacías al suelo. Porque el teléfono no sonó aquella noche, no hubo recordatorios, ni whatsapp's que interrumpieran un camino breve pero intenso. Porque el recorrido de dos bocas que se besan no tiene pérdida. Pero a pesar de ello, en el momento en que nuestros labios se encontraron a oscuras en aquella habitación ya estábamos perdidos.
Seamos sinceros, puede que esas dos copas de más nos arrastraran a mi cama, pero las ganas venían de casa.


Declárame culpable o declárate a mí, amor...

Me acercas. Me alejas. Me besas, me apartas. Me mientes. Me susurras al oído palabras de desamor. Me permites el derecho de conocerte una y otra vez. Me pones la miel en la boca y luego me la quitas sin piedad. Puedes ser terriblemente cruel. El desencadenante de mis incumplimientos. Pero ya me da igual. Me  enfrento a tus estúpidos juicios y ya no me quedan ganas ni argumentos para seguir de proceso en proceso.. Senténciame de una vez. Que no merezco tantas condenas. 
Me llamas. Me cuelgas. Sonríes. Me enloqueces. Silencio. Ahogamos nuestras penas en una ducha. En un arrebato de pasión descontrolado. Y de nuevo, tú satisfecho, yo rota. Busco las respuestas en todos los diccionarios, en miles de enciclopedias. Te convertiste en aire en aire. Tu colonia, mi oxígeno. Te necesitaba más que a nada. Pero gracias a Dios, ese tiempo pasó.
Perdóname si me declaro en rebeldía, pero ya estoy cansada de mirarte a través de un cristal, de aporrear la puerta de tus sentimientos baldíos, y que no me abras, de gritarte y que hagas oídos sordos.
Me pides un beso. Me apartas la cara. Mi problema es no saber decirte que no. Mi problema es no saber pararte los pies. Tú eres mi problema, y no sé como resolverte.
Has dudado de mí. Tu único error. Lo di todo y me has dejado vacía. Has tirado tanto de mí que has acabado por romperme, pero no te has dignado a recoger ni los trozos.
Suerte que he tenido de darme cuenta de como eres, suerte que el tiempo y la vida colocan a cada uno donde corresponde. Suerte de estar vacunada contra el veneno de tu boca y la dulce ponzoña de tus palabras. 
Me abrazas. Me hielo. Es como rodear una piedra.

Declárame culpable o declárate a mí, que no tengo toda la vida.



Mi fé se pierde buscando una salida

A veces tendemos a olvidar a quienes nos han hecho felices, pero curiosamente a quien nos hace daño no. Es injusto, lo sé. Pero tú me enseñaste esto. Tú me rompiste el corazón en siete pedazos y cada uno se me clavó en lo más hondo del alma, así te asegurabas para siempre un hueco en mi vida. Porque si se me ocurría olvidarte, sólo tendría que echar un vistazo dentro de mí para ver las heridas a medio cicatrizar para que el dolor me recorriese toda la columna. Para que los recuerdos volviesen a llenar de lágrimas las cuencas de mis ojos.
Fuiste terriblemente cruel y eso te sirvió para colarte dentro de mí. Porque cuando el amor se rinde al odio, éste aprovecha para contaminarlo todo. Infecta cada recuerdo y los vuelve dolorosos. Dicen que el tiempo es la única cura, pero yo no quiero esperar más. Tardé mucho tiempo en olvidarte, en hacer que no me importaras, y volviste... Y yo, tan ilusa como siempre pensé que esta vez sería la buena, la de verdad. Creí que todo saldría bien.

Y ahora... Decepcionada, abatida, aturdida, enfadada conmigo misma, tengo que empezar de nuevo una cuenta atrás para olvidarte.




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Te quise y no me arrepiento porque me llevo lo que aprendí

Entró en mi vida pisando fuerte. Y me temo que ahora quiera salir de puntillas. Puso mi mundo patas arriba. Desubicó mi caos organizado. Consiguió que olvidara algunos miedos y me hizo perder otros tantos complejos. Derrumbó antiguos pilares y me hizo tirar algunos absurdos principios por la borda de mi vida. Me hizo creer en la felicidad eterna de los breves instantes y en el amor con fecha de caducidad. Me enseñó que muchas cosas no son tan simples como parecen y que los malos no son tan malos. Me atornilló algunas sonrisas para toda la vida. Y se tomó la molestia de anclar su recuerdo en mí. Y temí. Temí enamorarme de un sucedáneo de cariño. De un fantasma que podía salir de mi vida atravesándome sin sentir nada. Temí que no sería capaz de disfrutar de algo por un tiempo y después dejarlo, prometiendo no volver a tomarlo jamás.
Debo dejar de beberte, de fumarte, de pensarte. Tengo que dejar de desearte y de soñarte. 
La última noche. Un sorbo más, una calada, un recuerdo, una caricia, un beso, un mordisco, un susurro, un me encantas, una última sonrisa y se acabó. Lo prometo. 

Perdona si te llamo Junio

Perdona, si no quiero decir tu nombre, perdona si es que no recuerdo como te llamabas. Perdona, si tan siquiera quiero acordarme. Perdona si te llamo Junio, porque eres como el verano. (O porque nos conocimos en este mes). Perdona si te llamo Junio porque tu pelo me recuerda a los primeros rallos de sol, de esos que son capaces de derretir las capas de hielo más resistentes, como tú que derrites corazones, o porque tus ojos tienen el color del mar en calma. Porque tu sonrisa es cálida, como la arena de la playa.
Perdona si te llamo junio porque los atardeceres me ponen romántica, porque ya conocí muchas primaveras y me dejaron helada. Porque los inviernos y los otoños me han pasado factura. Perdona si te llamo Junio, y perdona que no te haya escrito hasta ahora que el mes de tu nombre ya se va... Perdona que haya dejado las cosas para el último día, pero me resulta difícil reconocer que me has ganado con tres palabras y una sonrisa.
Perdona si te llamo Junio, y perdona si abuso de tu desconfianza, pero ahora que el calor ha llegado, tengo que deshacerme de tanta ropa de abrigo, no sé si lo pillas.


Que quizá me equivoque

Hoy toca hablar de tus virtudes y tus defectos. De mis recaídas. De la droga de tus labios. Hoy toca hablar de lo mucho que me niego a sentir algo por ti. De lo mucho que en realidad siento. Y de cuanto lamento hacerlo. Hoy toca hablar de los miedos. De lo que somos, o mejor de lo que no somos, de lo que esperamos ser en un futuro. Nada. Polvo. Cenizas. Hoy toca hablar de las canciones que me recuerdan a ti y de los poemas que podría haberte escrito. Hoy toca hablar del frío de tus manos. Del color de tus ojos. Del brillo de una estrella. La única del cielo, aquella última noche. Hoy toca hablar de deportes de riesgo. De enamorarse a primera vista.
Hoy toca hablar de tus sonrisas. De las perlas del mar. De las playas de Málaga al amanecer. ¿Del conflicto de competencia?. Hoy toca hablar de las eternidades efímeras, que se acaban antes de empezar. De los para siempre y los hasta nunca. Del sonido triste de los pájaros enjaulados en pequeñas celdas de oro.
Hoy toca hablar de mi miedo a perderte. De las noches en vela. De las lágrimas sinceras. Hoy no toca hablar de ella, porque no pinta nada aquí.
Hoy toca hablar de un tú, de un yo. De la fecha de caducidad. Hoy toca hablar de poner las cartas sobre la mesa. De cerrar las puertas. Hoy toca hablar de aviones que despegan, de viajes con ida, pero sin vuelta. 
Hoy no toca decirte que te quiero, porque en realidad no lo hago.

Hoy toca hablar de las despedidas, pero lo dejaremos para mañana.