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Dear Diary V

Perro pequeño y peludo mirando la puerta de salida.

Querido Diario,

Algo está pasando y no puedo entender muy bien que es. Yo estaba echado en mi cama como de costumbre, cuando empezó todo. Oí gritos, y llantos. Corrí hacia la habitación de Luis, el hijo pequeño de la familia, el que siempre juega conmigo. Su padre corría de un lado a otro, con el teléfono en la oreja, parecía alterado. Su madre estaba arrodillada junto a la cama, sosteniendo la cabeza del niño que se retorcia, y se movía de forma extraña. Nunca lo había visto así. 
Entonces escuché mucho ruido, una especie de vocina que hacía "Nino, nino" y paró frente a casa. Hombres desconocidos entraron rápidamente con una especie de cama plegable. Yo no ladré. Siempre ladro cuando no conozco a alguien, pero esa vez sentí que no debía hacerlo, presentí que querían ayudar.
Minutos después ví salir a Luis en aquella camilla, no se movía y tenía una especie de tubo de plástico en la boca, su madre lloraba y tenía una mano en la boca, su padre trataba de consolarla.
No me miraron, no me dijeron nada. Como si yo no estuviera allí. Me hubiese gustado saber hablar para pedir alguna explicación, pero eso no pasó.
Y ahora estoy aquí, no se cuanto llevo, pero a puesto que mucho, porque tengo mucha hambre. Sigo esperando a que vuelvan. Que vuelvan todos.


Dear Diary IV

"Chica de veintiocho años  sentada en su habitación frente a un vestido blanco completamente destrozado"

Querido diario;

Hoy debía haber sido mi día. El mejor de mi vida. Ese con el que la mayoría de las chicas de mi edad soñamos. Hoy lo único que debería preocuparme es si estoy lo suficientemente perfecta para recibirlo a él en el altar... En cambio me encuentro frente a mi vestido. Destrozado. ¿Por qué? Por un arrebato. Una vez más mi enfermedad ha podido conmigo. Mi trastorno que no va a dejarme vivir nunca. Este horrible trastorno de la personalidad que me hace pasar de ser el Doctor Jeckyll a convertirme en Míster Hyde.
¿Por qué tengo que convivir con esto? Ahora no sé como enfrentarme a todos. No sé cómo arreglarlo. Solo se me ocurre ponerme los jirones que han quedado como una disculpa. Una especie de penitencia que deja al descubierto, no sólo mi piel pálida, sino mi trastorno, mi vergüenza. No hay forma de contenerlo, ni de pararlo. Todos a mi al rededor se acabarán marchando, es fácil soportar mis manías... Pero mi otro lado... Es algo mucho más difícil de contener.
Lo siento. Y me faltará vida para disculparme con todos aquellos a los que les he hecho daño... 



Dear Diary III

<<El cielo azul está adornado por un sol inmenso, brillante y reconfortante. Un muchacho corre por un camino de arena, levantando polvo, con una rama en la mano, hasta que llega a un río.>>

Querido diario;

Hoy es un buen día, después de esta mala racha de acontecimientos, parece que por fin veo la luz al final del túnel. Una luz que brilla como este sol que me reconforta, que me calienta el alma, que me hace sentir vivo. Por fin la primevera derrite la nieve y me deja ver más allá los primeros brotes verdes.
Justo aquí hay un río, antes se me ocurrió meter los pies, pero el agua está helada, se me entumecieron en pocos minutos. ¿Sabes diario? Hoy me he atrevido a saludarla por primera vez, ella estaba sentada en un banco leyendo, y al alzar la vista se ha encontrado con mis ojos curiosos observándola. ¿Ella? Ella me ha sonreído, y yo en un intento estúpido por parecer cortés he alzado la mano para saludarla.
Quizá por eso, hoy veo el mundo un lugar agradable para vivir. Porque ella, la chica de mis sueños por la que llevo colado desde tercero sabe que existo. Y probablemente me haya delatado mi nerviosismo. Si es un poco lista, y sé de buena mano lo inteligente que es, debe saber de sobra que estoy loco por sus huesos. Y esque ella es... Es diferente.
Su pelo cobrizo, sus grandes ojos, su preciosa sonrisa que eclipsaría este sol... Bueno este sol y todas las estrellas del firmamento que se le pusiesen por delante.

Mi querídisimo diario, lo he decidido, voy a declararme, voy a decirle lo que siento, porque si ella es para mí, me estará esperando y si no lo es; ya basta de esperar.

Dear Diary II

Chica soñadora encerrada en una habitación de hospital.

Querido diario;

Miro a mi alrededor y sólo veo oscuridad. Trato de pensar que pronto saldré de aquí, pero no tengo motivos para creerlo. Me imagino lejos de éstas cuatro paredes, disfrutando de la vida, disfrutando de mis amigos, como siempre debió ser. Pero caí presa de mis propias obsesiones, en realidad sigo siendo presa. Enjaulada bajo los barrotes de mis propios complejos. De mi obsesión con el peso. De los cortes. 
Quiero pensar que un día seré capaz de subir a la báscula sin sentirme culpable por el número que marca, deseo no sentir la necesidad de provocarme cortes, de hacerme daño a mi misma cuando las cosas no vayan bien. Quiero ser capaz de quererme como otros me han querido.
Aquí encerrada, añoro la libertad. Me siento sola. No congenio bien con el resto de internas, y no me esfuerzo en socializar con ellas, a veces el celador se queda un rato conmigo y me cuenta como son las cosas en las demás plantas. Me hace querer avanzar. Me cuenta como luchan los que tienen cáncer, y cómo se esfuerzan los cirujanos en las operaciones. Me cuenta cómo son las sonrisas de las madres al coger por primera vez a sus hijos en brazos y cómo se derrumban los que pierden a un ser querido.
Mi querido diario, hoy he decidido que quiero recuperarme de verdad, que no quiero pasar mi vida esquivando espejos ni saltando sobre las básculas. Quiero poder sonreír cuando vea mi reflejo en cualquier superficie, y quiero poder decir que salí del hospital, que me recuperé.
Deseo ser la fuerza que otros necesitan para avanzar, el ejemplo de quién ganó la batalla y no de quién perdió la guerra.


Dear Diary I

"Un gimnasio oscuro. Golpes, y un hombre dándole al saco de boxeo agresivamente, con furia"
Querido diario;

Estoy solo, aunque no más que de costumbre. Me pesan los recuerdos, y por más fuerte que aporreo el saco no consigo sacarlos de mi cabeza. Pensé que si descargaba toda mi ira contra él, acabarían por asustarse y marcharse de mi cabeza. Pero no lo hacen. 
A estas alturas, me duelen las manos, es casi insoportable, y aún así no es nada comparado con el dolor de saber que la he perdido para siempre. Quizá fui un idiota. Quizá mi arrogancia y mis maneras hicieron que se cansara de mí. Quizá ella nunca me quiso, no puedo estar seguro.
Creo que estoy sangrando, y creo que no me importa. Creo que el imbécil que dijo que no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos tenía razón. Creo que por muchos golpes más que de esta noche, ella no volverá. Y soy demasiado cobarde para reconocer que me he equivocado. Demasiado iluso por seguir confiando que aparecerá por la puerta. Tengo fe en que ella es buena. Demasiado buena. Demasiado buena para alguien como yo.
Y aún así mantengo la esperanza, de que un día de éstos, no sé como, ni con qué pretexto, volverá a buscarme, y quizá entonces yo haya cambiado y al fin pueda ser lo que ella está buscando.



PD: Este es mi primer relato de la iniciativa, "Dear Diary" que podéis encontrar en la pestaña "participo En;" en la parte de arriba de mi blog, os invito a participar.
PD2: También quiero comentar que participo en:  photo Sintiacutetulo_zpscae9c4ca.png